Ser gordita en estos tiempos

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Disfrutbamos cmodamente de una hamburguesa, junto a una carretilla que asemejaba a una estufa gigantesca, cuando de pronto mi novia me pregunt si estaba gorda. Como todo caballero, le respond que luca espectacular, pero ms me hubiera valido no haber mentido tan exageradamente. Me lo volvi a preguntar, esta vez ponindose de pie, dndose una vuelta entera y advirtiendo que mirara con atencin y sea lo ms sincero posible. Puse cara de doctor y tom una larga pausa mientras la analizaba. Bajita y de ojitos juguetones, una pcara sonrisa se dibujaba entre sus mejillas voluptuosas. Sus brazos eran gorditos, pero me gustaban. Su pronunciado escote, tantas veces instigador de lujuriosas miradas, apenas sostena su abundante y florido busto. Debajo de ste, un pletrico abdomen, apretujado por el blue jean, pareca exigir pronta liberacin.

S, es cierto. Haba engordado un poco desde que nos comprometimos hace tres meses, pero no perda atractivo para m. La he visto engordar durante las vacaciones y adelgazar durante el verano muchas veces, y siempre me ha parecido la linda y tierna chica de la cual me enamor. Jams dije o hice algo que le haga pensar que me incomoda su figura, as que los comentarios sobre su silueta deban provenir de otros flancos: de su mam quiz, de sus amigas o de su hermana. Las mujeres siempre andan cuidando la lnea ajena. Y aunque le dijeran que se parece a Liz Taylor (pero en sus ltimos aos), para ella yo tena la ltima palabra. Por eso es que, parada all mientras se quitaba la mayonesa de los labios, me miraba con la expectacin de un reo esperando la sentencia.

Tena dos caminos: decirle que estaba engordando y provocar una crisis en su estado de nimo, con periodos de melancola y conductas acomplejadas, seguido por desesperados planes de dieta y footings matutinos de los que no podr escapar (adems, al ser reconocida por m, su gordura se convertir en el referente de todas nuestras posibles discusiones: si un da no tengo ganas de salir y quiero que nos quedemos en casa, dir que es porque tengo vergenza de exhibirme con una ballena; si paso un sbado con los amigos, pensar que la estoy abandonando; si olvid darle un beso de despedida, ser porque que ya no la deseo como antes) o, podra mentir: decirle que est tan linda y delgada como siempre y que no haga caso a comentarios envidiosos y malintencionados. No haba mucho que pensar. Escog esto ltimo mientras le estampaba un beso en la frente dicindole que no se preocupara. Ella me mir algo escptica, pero supongo que termin creyndolo, pues no volvimos a tocar el tema. Comimos, remos y platicamos largamente. Haba salvado la jornada.

Al menos eso fue lo que pens hasta que, luego de pagar a la seora de las hamburguesas, le dije sin pensar: Vmonos, gorda, y de pronto se hizo la noche. Al darme cuenta de lo que dije, en un rpido gesto trat de demostrarle que lo hice a propsito para jugarle una broma, pero no era estpida. Mientras me increpaba lo falso y mentiroso que haba sido con ella, poda ver en sus ojos de fuego que estaba a punto de ser demolido por un huracn. Me habl de cun importante era mi opinin para ella y de cmo haba demostrado con mi actitud, que me tiene sin cuidado lo que le pase y que me vera a partir de ahora como alguien que es capaz de fingir una confianza que no posee. En todo el camino a su casa no me dirigi la palabra. El nico gesto que recib fue un portazo en la nariz mientras me despeda.

Por qu le molesta tanto engordar un poco? Por qu a todas les molesta engordar un poco? Al fin y al cabo, bienvenida la gordura femenina! Ellas tienen la tendencia a engordar porque sus cuerpos estn diseados para procrear y amamantar. Y sin embargo exigimos que cada da estn ms flacas. La palabra flaca, de ser un insulto, ha pasado a ser un requiebro. Desde pequeas las acomplejamos: cuando son nias anhelan ser como las Barbies anorxicas que les compramos, y les prohibimos comer ms dulces que sus hermanos. Al llegar a la adolescencia, la ropa de los varones contina siendo cmoda y holgada, pero en las mujeres se torna ajustada: blusas, jeans, tops, shorts, chavos, parecen estar diseados para dibujar su silueta, de manera que cualquier rollo delator sea puesto en evidencia. Ya para cuando tienen veintin aos, las telenovelas, los catlogos, la publicidad, los comentarios de sus amigas y de mam le han enseado que no hay nada ms femenino que la delgadez. A una gordita adolescente difcilmente podrn verla como mujer. Tal vez nos parezca tierna, pero un cachorro tambin lo es.

El resultado final ser, en el peor de los casos, una persona neurtica, martirizada, reprimida y con lceras. La mayora se siente culpable luego de haber incluido un platillo prohibido en la dieta, y cuando la culpabilidad no puede sobrellevarse, se torna en bulimia. Por eso quiz, ms que los hombres, cuando estn deprimidas comen todo lo que puedan. Piensan que as estn autodestruyndose. Los nutricionistas se han vuelto hoy en da tan clebres como los cirujanos plsticos, y muchas veces confunden la delgadez con la salud. Una vez escuch a uno de ellos por la radio decir que si tenemos una hija gordita deberamos estar sumamente preocupados, porque eso poda disminuir su autoestima. Me pregunto si, en vez de ponerla a dieta para que est como debe estar, no sera mas recomendable ensearle a no dejarse influenciar por estereotipos equivocados? Tarea difcil.

La otra vez vea un desfile de modas por la tele. Se supone que en estos eventos apreciamos lo que vendr en belleza. No me gust lo que vi: brazos que parecan fmures, cuellos de botella, piernas de garza, clavculas tan pronunciadas que podra colgar mi camisa en ellas. Casi nadie usaba sostn, pero ni falta que les haca. Luego not sus miradas, sus ojos hundidos, sus rostros plidos y me pregunt cuntas de ellas podrn recuperarse cuando salgan de ese mundo. Cuntas podrn tener nios sanos? Qu futuro les espera a aquellas almas que ahora vea desfilar por la pasarela? Tanta delgadez las haca lucir como nias. Quiz estos nuevos parmetros de belleza tengan relacin con el aumento desmesurado de la pedofilia y la pornografa infantil en el mundo.

En el Per, la influencia de estereotipos importados de belleza, difciles de imitar, ha dado como resultado una generacin de mujeres descontentas con su figura y en constante lucha por renovarla. Muchas mujeres, si pudieran escogerse antes de nacer, escogeran ser altas, rubias, delgadas, y con un cutis de mueca. Pero como no pueden, deben recurrir a los tacones, el tinte, las dietas y el maquillaje. En este pas, donde campea un machismo ancestral, las mujeres han sido obligadas a cimentar sus cualidades en aspectos externos, medibles o cuantificables. Los hombres en cambio, pueden ser feos y aducir que tienen belleza interna. Y les creemos. En este mundo cada vez ms vanidoso, ellas se llevan la peor parte. Ni qu decir de las consecuencias en el mercado laboral, donde han terminado encajonadas en empleos alienantes: las vemos como cajeras, impulsadoras, degustadoras, recepcionistas, operadoras, antes empleos mixtos, ahora exclusivamente femeninos, desempeados por sendos maniques de vitrina.

Admito que incluso yo mismo no he podido escapar a la influencia de este mundo light. De vez en cuando miro el volumen de mi abdomen y me preocupo. A veces me deleito con una cintura estrecha o una blusa bien ceida. La mirada es indomable. Pero no cambio el amor de mi gordita por nada. Quien alguna vez se ha enamorado de una mujer de peso me entender. Vulnerables, tiernas, optimistas y sencillas, sus cualidades trascienden todo lo fsico y perduran. El amor que entra por los ojos dura tanto como una flor. Mi gordita no tendr un cuerpo de telenovela (de televisor tal vez) pero me encanta haberme enamorado de su alma, porque s que maana, cuando seamos viejos y la piel se nos cuelgue, cuando estemos sentados en el vetusto silln de nuestra casa vaca y tome sus manos, le acaricie las canas y mire su rostro agotado a travs de mis cataratas, seguir sintiendo lo mismo. Espero que no me reciba con otro portazo esta noche.