Mi abuelito era Wikipedia
enviado por Ben Solis publicado el 08/02/2010 a las 9:35 PM
Este post no ha tomado un par de horas. Llevo ya días escribiéndolo, con la dureza que entraña sentenciar, en el título y con tiempo pretérito, una verdad cada vez más contundente. Esa sensación extraña, cruel y triste que me embarga desde ya es la que, asumo, golpea a todos los que tienen la desdicha de ver una vida extinguirse lentamente sin poder, acaso, hacer algo al respecto.
En efecto, mi abuelito era Wikipedia. O se le parecía mucho, algo velasquista quizás. Tenía, allá en sus tiempos lúcidos, respuestas para todo, una manera pausada de hablar, un nivel de conocimiento asombroso para una persona prácticamente autodidacta, con un amor admirable por su país y por la política.
Recuerdo muchas cosas de él, y las perennizo en esta columna por si el alzheimer, más temprano que tarde, me juega alguna mala pasada. Recuerdo, en primer lugar, que amaba el rocoto en las comidas y odiaba a la Chola Chabuca (¿quién no?).
Recuerdo también que, cada febrero, el árbol de ciruelas que solíamos tener en casa comenzaba a dar sus frutos. Y que, cada vez que un fruto maduro se precipitaba al suelo, mi abuelo -que lo esperaba con ansias- veía tal acontecimiento desde su ventana del tercer piso y emprendía menuda carrera por las escaleras. Una carrera en la que, debo añadir, no estaba solo, pues mientras bajaba presuroso, avanzaba con su paso cadencioso esa tortuga que teníamos y que, cosas del destino, siempre le ganaba las ciruelas.
Mi abuelo, a quien llamábamos cariñosamente George, fue agnóstico el 99.9% de su vida. Por eso me desconcertó -y alegró- que pidiera en sus últimas horas, con las escasas fuerzas que le quedaban, la extrema unción. Pero aún si no lo hubiera hecho, y aunque sé que no le hubiera gustado que dijera esto, él se merecería más que cualquier otra persona en la vida (excluyamos quizás a la madre Teresa de la muestra) ir al cielo. Porque de existir el cielo (no como un espacio físico, claro) éste alberga a personas nobles y honestas, sinceras y probas, y él fue, sin duda, una de ellas.
Y este tema, hoy, no tiene nada que ver con economía. A lo máximo podríamos decir que mi abuelo se enorgulleció siempre de mí, y más cuando me gradué de economista. Que, en sus tiempos lúcidos, a quien llegaba a visitarlo al hospital, le contaba que su último nieto era ya un economista. Que el día de mi graduación bajó a verme, con todo y sus dolencias, con un vino bajo el brazo, uno que le envió una prima desde Francia y que reservó especialmente para beberlo conmigo en esa ocasión. Pero no, ninguna relación con la economía. La razón de este artículo en este blog de economía es simplemente rendir un justo tributo a una persona que hará mucha falta en mi familia y, claro, compartir con quien se tope con esta columna que alguien muy importante para mí se fue físicamente. La única diferencia es, George, que esta vez no tendré que gritar para que me escuches bien. Esta vez, sólo debo escribir y esperar que las líneas te ubiquen y te hagan saber que te voy a extrañar, que extrañaré tus interrupciones en discursos familiares solemnes porque no advertías que ya había alguien hablando, que te recordaremos siempre, a ti y a tu cabeza de algodón que, lo quiera o no, emularé en pocos años. Descansa en paz, Georgino.
me encanto todo lo escrito, aunque esta vez ya no hay razon para imprimirlo.. tu abuelito era wikipedia y el mio un diccionario larousse!!
si primo mi george fue y seguira siendo lo maximo. El se fue muy orgullosos de cada uno de sus nietos. Nietos que son luchadores como el. Primo continua en este camino, me gusta mucho como escribir, heredaste eso de mi georgino siguelo cultivando aver si me regalas un poquitin de tu don, porque aqui tengo un par de trabajos de la uni que me estan sacando chispas de la cabeza pa buscar las palabras correctas jejejeje y lo peor que en aleman ohhhhh ayuda, creo que se la pedire a mi georgino que ahora esta conmigo.
Besitos
No hay caso que la inteligencia crece con las canas…
Recuerdo que mi padre (tu abuelo) me decía:
“La felicidad no se busca, ella llega en el momento más inesperado y como
llega también se va; la fecilidad es hermana muy cercana de la tristeza”.
Es increíble haber podido vivir en carne propia tal razonamiento, siendo
inmensamente triste en su partida, pero a la vez feliz de haber estado a su lado, tomándole las manos y ver como se iba.
Estamos seguros que ustedes (hijos y sobrinos) sabr{an seguir sus enseñanzas.
Un abrazo
Resulta harto difícil poder comentar cuando el alma todavía te duele. El tiempo es inexorable y si bien sabemos que todos hemos de partir hacia el éter en algun momento, ello no disminuye la tristeza y el dolor que te embarga cuando pierdes para siempre a una persona que nos brindó tanto amor, tantas enseñanzas y nos dejo tantos valores y principios humanos.
No muere quien sigue viviendo en el corazón y en el recuerdo de las personas y somos testigos que era imposible conoger a miTacho y no quererlo.
Hombre ejemplar, PAPA así, todas con mayúscula,abuelo amoroso y consentidor,amigo entrañable ,esposo ideal……vamos Un Personaje.
¡Gracias Tacho por compartir mi vida!
Un Beso,una oración y una lágrima
¡Hasta siempre ,Padre Querido
Chilin
Recien leo el post de mi georgino..
Pa variar tu blog no me deja postear.. aqu va mi comment
“Mamita, mejor voy a tirar mi moño hasta el cielo para que el Georgino lo vea y agarre, porque él está en el cielo” “Mamita, para la fiesta del tío Benny va a venir el George?” “Mami, cuando viene el Georgino? por qué se ha ido al cielo? que venga ya!” Es Belén que día a día pregunta por su Georgino.
Preguntas inocentes pero que me demuestran que mi abuelito, a pesar de las pocas fuerzas y el poco tiempo que tuvo para disfrutar a sus bisnietas, supo calar hondo en ellas.
Podría comentar innumerables anécdotas de mi él como padre, abuelo, esposo o amigo. Anécdotas que quedarán en mi mente y corazón y que transmitiré a mis hijas, para que sepan que su bisabuelo fue una persona valiosa que con sus ideas revolucionarias, su don de gente, su nobleza e inteligencia, si bien no cambió la humanidad cambió las vidas de las personas que tuvimos la dicha de conocerlo y nos transmitió el compromiso de trabajar por un ideal.
Sigue presente y es el mejor referente que tenemos para continuar con nuestras vidas.
No te preocupes George, no estoy firmando nada que me comprometa ni estoy dejando que me “rompan el lomo”, como decías.
Hasta pronto Georgino, estoy segura que cuando nos encontremos me darás un beso en la frente, como siempre lo hacías, comeremos un adobo y tomaremos un resacado.
Carla