Como la mayoría de las noches, Luciana, una de mis mejores amigas del trabajo, veía el noticiero.
Le llamó la atención la liberación de la emerretista Lori Berenson.
Se sorprendió cuando escuchó que se mudaría a Miraflores.
Me llama. Yo no he visto el noticiero. Recuerdo que su perro estaba enfermo y estoy a punto de preguntarle “¿Y Tulio?”.
Me dice: ¿Puedes creer que Lori Berenson se va a mudar a mi edificio? No quiero cruzar miradas con ella ni tener que saludarla. Es una terrorista. Vi mi edificio por televisión y no entendía qué pasaba.
Le digo: Ha firmado su arrepentimiento. Y tiene que ir a firmar una vez por semana al Juzgado. Estará vigilada.
Ella: Y es mamá y ahora hace queques y todo eso, qué pena, pero mi mamá es la administradora y vendrá a buscarla para pagar el mantenimiento y no queremos tener que abrirle la puerta.
Yo: Y los periodistas estarán afuera de tu edificio siempre. ¿Cuánto crees que pagará?
Ella: Mínimo setecientos dólares, porque su departamento es más grande que el mío. La dueña se llama Ana María de Romaña. Mi mamá la llamó a preguntarle por qué lo había hecho y le respondió “no tiene nada de malo”.
Yo: ¿Te das cuenta de que siempre será una paria? Nadie querrá alquilarle un departamento. Ni por razones humanitarias.
Ella: Pero si ella hizo planos para matar gente. No tuvo reparos. Estoy que llamo y llamo a la señora de Romaña. No quiero que viva aquí.
Yo: Qué difícil. Aunque puede ser que haya recapacitado, tengo la imagen de ella alzando el puño para defender su causa. Esa imagen me gana.
Ella: Apunta. Mi calle es Grau con Italia 598.
Veo la foto de Lori Berenson tocando guitarra en Boston y publicada en la web que pedía su liberación. Una chica cualquiera. Y sin embargo…
Solo puedo recordar las palabras de un profesor: “una circunstancia para comprender el universo entero”.
Comentarios 1
Deja un comentarioÓscar Baldeón
may. 26, 2010
Es un tema muy delicado. La cárcel tiene como primer fin “resocializar” al individuo. No sé cómo manejarán ese concepto básico con las personas que a claras luces defendieron la lucha popular de Abimael Guzmán.
Lo único que me llama la atención de este tema es que la aplicación de la justicia en Perú cada día se ve más flexible. Parece que los presos pueden acogerse a un beneficio, a un indulto, a un caso archivado, etc, etc, etc.
Hay muchas personas a las que les va y les viene que hayan liberado a Lori Berenson, pero lo dicen porque no están en la situación de la amiga que citas en el artículo.
Solo espero que se tomen muchas medidas de prevención al respecto.
Saludos.