La luz roja: primer paso para la ciudadanía
Pasar del perodo de caza y recoleccin a uno de tribus tom a la humanidad miles de aos, y desde all evolucionar hasta construir sociedades, otros muchos siglos ms. Para asumir este proceso, los hombres se dieron cuenta que se poda subsistir sin matarse unos a los otros, o mejor dicho, que todas las oportunidades no eran slo para uno. Este proceso primario nos permiti entender que para vivir en sociedad era importante ser sujetos de deberes y derechos: si todo no es para m y le doy una oportunidad al otro, entonces ambos ganamos.
La diferencia entre actuar en una cultura primitiva o vivir en una sociedad medianamente desarrollada est nicamente en el respeto que podamos tener a ciertas reglas bsicas de convivencia. Si yo no lo invado, l no me agrede; si yo me detengo, l puede pasar; entonces si l tiene derechos, yo tengo deberes. La manera universal de entender el respeto a esos deberes es mediante el uso de una seal roja que significa pare.
Esta seal roja nos grafica en todos los idiomas y en diferentes circunstancias que no somos las nicas personas interesadas o apuradas por algo, y que hay otros iguales a nosotros que tienen los mismos derechos: a cruzar la calle, a comprar un producto, a tener educacin o a vivir en un ambiente saludable. Si somos capaces de comprender la dimensin que tienen nuestros deberes, las posibilidades de desarrollarnos en comunidad y como nacin seran incalculables.
La responsabilidad social viene a refrescarnos muchos principios de carcter tico que creemos que ya estn asumidos por todos, pero que en verdad no somos capaces de identificar y, mucho menos, valorar adecuadamente. De all que queramos dar una voz de alerta sobre el nivel de descomposicin social que estamos viviendo, donde cada vez importan menos los derechos de los otros y lo ms importante es lo que me corresponde a m.
Para los que vivimos en Lima, la experiencia de manejar cuando se estn reparando las pistas o hay mucho trfico es una muestra importante que refleja el comportamiento ms primitivo que tenemos y lo distante que an estamos para compartir en sociedad y ser autnticos ciudadanos. La violacin a la seal de luz roja, a la seal de pare, al rompemuelles, a las calles de doble sentido que son invadidas porque sencillamente hay una cola muy larga, son solo algunas muestras de ello. Podemos mencionar una gran lista de conductas que fundamentalmente indican que estamos dispuestos a violentar el derecho de los otros porque uno cree que es primero.
En provincias la experiencia tiene otros matices, pero que no se alejan mucho de las actitudes del trnsito limeo. El cierre de las carreteras por paros agrarios u otras demandas locales, los paros mineros con hechos de violencia, los conflictos asociados al canon de las regiones, son reacciones primarias que poco tienen que ver con reivindicacin de derechos o esfuerzos solidarios por los que menos tienen. Han sido reacciones de egosmo donde muy poco nos ha importado el prjimo y su derecho al libre trnsito o hasta el derecho a la vida en ciertos casos.
Durante los ltimos aos en el Per hemos tenido la oportunidad de vivir un desarrollo econmico y social nunca antes visto debido al fuerte crecimiento de nuestra economa y las exportaciones mineras, agrcolas y textiles; sin embargo, en el camino, los que empezaron a recibir ms beneficios pasaron a exigir mucho ms en desmedro de otros. Esas reivindicaciones hicieron que se postergase lo importante, esto es, utilizar adecuadamente los recursos que de forma extraordinaria se estaban obteniendo, en vez de tener que cuantificar por millones las prdidas econmicas debido a la violencia o atesorar el dinero en las cuentas por la incapacidad de concretar proyectos de alto valor econmico y social.
Necesitamos pasar de la ley de la selva a un espacio social donde se obedezca y cumpla la norma. Reivindiquemos el respeto a la luz roja ms all de la seal de trnsito, como una exigencia para vivir en sociedad y promovamos la obligacin al cumplimiento de los deberes como muestra que en el Per hemos decidir abandonar la barbarie.