Tras el éxito de El viaje que nunca termina (La verdadera historia de Sarah Ellen), primera parte de la anunciada tetralogía de Carlos Calderón Fajardo, aparece La novia de Corinto (El regreso de Sarah Ellen). El acierto editorial le pertenece a Ediciones Altazor, entusiasta sello dirigido por Willy del Pozo que, además, ha tenido el buen tino de reeditar la celebrada e inubicable novela policial La conciencia del límite último y anunciar la reedición de la primera novela: La colina de los árboles.
Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
El viaje que nunca termina tiene toda una historia detrás. Sin embargo, luego de muchos años decides reescribirla.
El año 93 estábamos reunidos en casa de Ricardo Sumalavia, Iván Thays, Ricardo y yo. Ellos eran aún muy jóvenes. Llegó Pepe Donayre para comentarnos acerca de la resurrección de Sarah Ellen y sobre el escándalo que se había armado en Pisco, la noticia estaba en todos los periódicos. Era fantástico como tema literario. Decidimos escribir cada uno de nosotros cuatro historias, de 50 páginas, para publicarlas en un solo volumen. Por diversas razones yo fui el único que cumplió con el
encargo. Mi parte la publicó Ricardo en una pequeña editorial que él tenía en esa época: Ediciones Pedernal. Cien ejemplares si la memoria no me falla. El 2009, es decir 16 años después, Willy del Pozo, de Ediciones Altazor, me propone volver a publicar la novela. Es cuando reescribo la primera versión. A pedido de Willy esta nueva versión se publica con el título de El viaje que nunca termina (La verdadera historia de Sarah Ellen). El añadido es lo de ”verdadera historia de Sarah Ellen”, que es un guiño a la idea de verdad real y de verdad literaria. Como sabes, no son lo mismo.
¿Cómo así decides emprender la tetralogía?
Luego de publicada la primera novela muchos lectores me manifestaron que los personajes más atractivos de El viaje que nunca termina, eran el esposo de Sarah Ellen, John Roberts y el capitán del barco en el que los Roberts viajan de Inglaterra al Perú. No te olvides que El viaje que nunca termina es una novela sobre un viaje por mar. Este personaje es el español Diego Alvarez, un hombre que se niega a navegar en buques a vapor, y que piensa morir navegando en buques de vela. La historia ha continuado caminando dentro de mí. No soy yo el que decide escribir una tetralogía, es la historia que exige la escritura de las cuatro novelas. La segunda de la serie, o de la saga, que es La novia de Corinto, trata sobre la resurrección de Sarah Ellen que reencarna como lo dice la leyenda urbana; la tercera, que espero sea la historia de John Roberts, será la historia de un inglés viudo y perdido en los desiertos del Perú, y finalmente se cierra la tetralogía con la historia del capitán Alvarez, el marino errante que navega hasta morir en un buque de vela.
La novela La novia de Corinto, además de situarse en el género gótico, nos plantea una profunda reflexión sobre la condición humana y sobre la ética. Sara adopta la piel de Rosalía Espichán y confronta al personaje del terrorista llamado Ismael.
Te preguntarás por qué escribo novelas góticas, por qué se escriben hoy novelas góticas. Lo gótico es un género que aparece en Inglaterra, en Europa, como respuesta de escritores románticos al avance depredador de la modernidad tecnológica. Eso es Frankestein. Al mismo tiempo hay la recuperación de viejos mitos de la humanidad, como el mito fascinante del vampiro. Pienso que todo esto ocurre, lo gótico, porque el mundo de hoy dejo de ser épico y se ha hecho gótico. En el Perú el episodio de la subversión, en mi sensibilidad, no es un tema épico, sino gótico. No fue una guerra épica, sino gótica. Yo escribo literatura, necesito reinventar lo real y convertirlo en realidad literaria. Una novela de este tipo me permitía acceder a zonas que una novela épica no me permitía y a reflexiones difíciles de plasmar dentro una novela realista. He buscado un formato para expresar ideas filosóficas sin caer en la novela filosófica como lo hacía Sartre, que son aburridas, intragables.
Altazor también ha reeditado La conciencia del límite último, tu estupenda novela policial. Una novela que es, además, un juego intertextual con ideas del filósofo Wittgenstein.
Willy del Pozo y Altazor me ofrecieron publicar mis novelas cortas. La oferta era atractiva y acepté. Hacía mucho tiempo que se había agotado La conciencia del límite último en las librerías y había interés de los lectores en leer esta novela. Se piensa, se dice, que publico muchos libros. Dos de estas novelas son reediciones. Y fue muy difícil negarme a la oferta. No recibo muchas ofertas para publicar, y menos para reeditar mis viejas novelas.
¿Qué significa para ti, como autor, que la novela haya sido elegida por los lectores del blog Moleskine literario como la mejor novela policial peruana?
Fue curioso porque cuando se realizó esa encuesta no habían ejemplares de La conciencia… en librerías. ¿Cómo me sentí? Con un sentimiento de extrañeza, ya que tanto a las editoriales comerciales, a la academia y a la crítica literaria al parecer les intereso como escritor. Sentí que algo raro estaba ocurriendo, ¿quiénes habían votado por mi si pocos han leído la novela y el canon no me considera? Extraño, muy extraño, fantástico, ¿no te parece? Además, una encuesta es algo muy relativo, anecdótico, tanto que el mismo Iván no ha mencionado la reedición de La conciencia…, ni ninguna de mis otras novelas.
También está por aparecer La colina de los árboles, tu primera novela. ¿Cuál es tu mirada sobre esa novela ahora, muchos años después de su publicación original?
Sera muy emocionante ver publicada mi primera novela. La Colina de los arboles está en prensa. Al releerla después de treinta años me he percatado que desde mi primera novela, yo ya tenía un tono, un mundo que luego se ha desarrollado en mis otras novelas, que son matices de una misma sensibilidad, de un mismo escritor.

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