Por Ernesto Toledo Brûckmann
Mayo de 1923: el Arzobispo de Lima Emilio Lisson publicó una instrucción pastoral para consagrar el Perú al Sagrado Corazón de Jesús. El entonces presidente Augusto B. Leguía, tomó el acto bajo su oficial y alta protección.
19 de octubre del 2010: Un Alan García imbuido de espiritualidad pero no de arrepentimiento dictó la Ley 29602, que declara al Señor de los Milagros como Patrono de la Espiritualidad Religiosa Católica del Perú.
23 de mayo de 1923: En una férrea defensa de los derechos humanos, Víctor Raúl Haya de la Torre convocó a una asamblea en el local de la Universidad San Marcos, patrocinada por la Federación de Estudiantes del Perú y por la Federación Obrera local, la Asociación Cristiana de Jóvenes así como instituciones afines. El objetivo era iniciar la lucha contra los intereses del leguiismo de manipular el sentimiento católico. Mueren dos personas pero en todo momento Haya enfatizó que la protesta no tenía carácter anti religioso, sino un propósito cívico en defensa de la libertad de pensamiento.
19 de octubre del 2010: La vieja maniobra política de utilizar ceremonias tradicionales y el sentimiento católico del pueblo para justificar su imposición presidencial cobra vigencia con Alan García; ochenta y siete años más tarde, el alumno le da una bofetada al maestro y traiciona los principios revolucionarios de su partido.
La jornada de 1923 quedó como un hecho simbólico, de culto y admiración hacia Haya de la Torre por parte de la militancia aprista. La protesta anticlerical más importante en la historia del Perú ya no tiene razón de ser; el poder político se inclina ante el poder religioso. García demostró pensar como en la Edad Media pues queda claro que las legislaciones no se hacen para una facción o sector de la sociedad. Si a lo “Talibán” pretende imponer su visión del mundo al resto de los peruanos, eso es totalitarismo.
Hasta donde se sabe el Estado peruano es laico, siendo el Perú un país plurireligioso que rechaza todo tipo de discriminación por causa de la fe. A nadie se la pasa por la cabeza que si un ateo o agnóstico fuera elegido Presidente de los peruanos y una mayoría agnóstica o atea controlara el Congreso, la declaración del ateísmo como credo del Perú sería una realidad.
Resulta evidente que el catolicismo de García, su filiación a la hermandad del Señor de los Milagros y su condición de casado por la Iglesia se contradiga con el engañó a su todavía esposa Pilar Nores con la economista madre de su último hijo. Toda una “cachetada” al credo y una “patada” a los principios políticos del famoso Estado laico pregonado por el APRA; Amen de la “la vida sujeta a los valores católicos y cristianos” de los legisladores.
Lo que hace García y su séquito es legitimar la doble moral, quedándole el consuelo que ello ha sido muy característico del mundo católico oficial e institucionalizado. Es la derecha fundamentalista la que mal utiliza la imagen del Señor de los Milagros para sus fines nada santos.
La verdadera “consagración” deberá partir por rendirle profundo reconocimiento a la ciencia y al estudio de la misma; que sean las clases populares las principales beneficiosas de la misma y que la “idea de religiosidad” no se base en la obediencia, la sumisión y el renunciamiento a los valores de la modernidad y la democracia. “En Octubre si hay milagros”, la derecha posee ya un instrumento ideológico para “consagrar” el modelo económico neoliberal; la santificación del pensamiento conservador y reaccionario en el Perú pasará ahora por las manos del “Cristo moreno”… persecula seculorum.
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