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El garante de la democracia

Publicado: 2011-06-27

Alejandro Toledo se ofrece ahora como garante de la democracia, pero mal que lo haga desde Israel y mal que vaya de periplo en periplo cuando la mejor garantía es la de un Toledo en Lima, con local visible y asequible, con bases en movimiento, con lideres declarando.

El perfil de un garante no es la del Capitán Olaya, que embarca a todos para quedarse en la playa, es la del responsable timonel que se queda al mando y que es interlocutor de tú a tú con el gobernante.

Para ser garante de lo que sea meritorio serlo, además, hay que convertirse en el nuevo Defensor del Pueblo, sin cargo ni elección congresal aunque con harta calle y megafono.

Para ser garante de la democracia hay que asumir los pasivos de una adhesión que podría costarle muy caro políticamente (si es que, en efecto, Ollanta Humala sigue la línea de su padre Isaac, que ya declara). En tal caso, Toledo debería hasta dar la vida en las calles y pagar en ofrenda lo que mal hizo por inefable despecho.

Para ser garante hay que ponerse fuerte para colocar los mejores alfiles, siempre dispuestos a la renuncia al más mínimo devaneo con el totalitarismo siempre en chistera. Y ponerse fuerte es convocar, sumar a los mejores cuadros, refrescar la vitrina con rostros nuevos en Perú Posible, abonarse en las encuestas de popularidad, romper con el obtuso esquema de hacer oposición sólo desde el Congreso, como si la vida partidaria cupiera sólo en una curul.

Para empezar y como gesto, Señor Toledo, abra su local partidario (hay decenas de casonas en el centro) y que sea un recinto de entradas y salidas cotidianas y trabajo efectivo, llame a los jóvenes que lo apoyaron en los 4 Suyos, congregue a los otros partidos, viaje por el interior y recomponga esa imagen partida por resquicios de vanidad y malas gigantografías.

Usted elige.

PS. Conocí a Toledo en el 2006, cuando invitó a Rafael Belaunde a ser candidato presidencial de la Chakana y, al ojo de quien ha visto a grandes, me pareció un personaje simpático, sencillo y cordial. Lo conocía sí por corajudo y valiente cuando como anónimo ciudadano abordé la calle para desalojar a Fujimori-Montesinos en los 4 Suyos. Dado lo que sé, dudo que el cholo sea de quienes arrugan y esconden el lomo del fogonazo. Así que mejor garante no hay, quizás, pero por lo pronto y ojalá que en lo definitivo, sea el eficiente gestor de cuadros técnicos para el Gobierno de Humala. El nuevo gobernante da señas de sensatez, por lo que el ofrecimiento temprano de oficiar de garante de la democracia debiera guardarse para después si es que los juramentos y las promesas pasan al olvido. Promesas vacuas, las acciones y las muestras son las que tienen valor. "Toda promesa es un desafío a la muerte" decía Borges con razón. Esperemos que en este caso, sea un pacto con la vida y con el Perú que todos queremos.


Escrito por

El fantasma

Justiciero y franco.


Publicado en

El fantasma de la Opera

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