
La prestigiosa periodista colombiana María Jimena Duzán entrevistó, para la revista Semana, al experto en cultura digital Pablo Francisco Arrieta, conocido como Xpectro. El activista conversa sobre las últimas acciones del colectivo Anonymous, así como de la ética hacker, Google, piratería, y privacidad.
A continuación, un extracto de la entrevista:
M.J.D.: ¿Y qué es un ‘cracker’?
XP.: Es el que entra sin permiso en los sistemas para robar o para hacer algún tipo de acción. Un hacker es un artesano digital, un creador. Hay un libro sobre la ética hacker cuya introducción es escrita por Linus Torvarlds, el creador de Linux. El libro habla sobre cómo el pensamiento hacker va de la mano de las religiones que ven en el trabajo no un castigo, sino una forma de alabar al Señor, de orar. Lo más curioso es que el Vaticano difundió un escrito similar diciendo que los hackers están más cerca de ser santos que pecadores. Antonio Spadaro, un cura jesuita, escribió que la “ética ‘hacker’ rechaza la visión capitalista y el lucro del trabajo, acercándose a una forma creativa que respeta la dimensión humana y los ritmos naturales”.M.J.D.: ¿Entonces no fueron ‘hacker’, sino ‘cracker’ los que entraron la semana pasada en la página web del presidente de la República?
XP.: Técnicamente, sí, pero alguien dijo en un Twitter el 20 de julio que ese día de la Independencia iba a ser recordado como el día de la ‘Operación Hacker’. Es curioso lo que pasó: el mismo grupo Anonymous que ‘hackeó’ al presidente Santos había entrado antes en la página del diario The Sun, de Murdoch. Cambió el home y puso una información falsa, diciendo que Rupert Murdoch había aparecido muerto.M.J.D.: ¿Y qué relación puede haber entre el caso Murdoch y el presidente Santos?
XP.: Anonymous se ha definido como un grupo de personas que protestan por actos que van en contra del pueblo. Murdoch es el ejemplo de un imperio noticioso que cometió un acto de corrupción al obtener información de manera ilegal. Anonymous atacó esa página para darle una lección por cuenta del escándalo de las ‘chuzadas’. Su objetivo era exponerlos a los mismos riesgos a los que ellos sometieron a los civiles de los que obtuvieron información. Lo digo porque revelaron números de teléfonos y los passwords de los periodistas para entrar en sus cuentas de Twitter. En el caso del presidente Santos, a él lo consideran promotor de leyes represivas en internet, como es el caso de la ley Lleras.M.J.D.: ¿No será que Google se está convirtiendo en un gran hermano todopoderoso que nos controla a todos porque tiene el monopolio de la información en el mundo?
XP.: Depende de cómo se mire ese poder. Google le da facilidades al pequeño hermano. De hecho nos da muchas herramientas para la vida real. Google Maps, YouTube, Gmail, Google Translate, Google Music y Google Books, etcétera.M.J.D.: Sí, pero Google Books ha decidido poner en la red libros sin pagarle nada a los escritores ni a las editoriales, y anda en un pleito con la justicia por ese motivo. Leyes como la ley Lleras buscan controlar los abusos que ya empieza a cometer ese monstruo que es Google.
XP.: Yo no lo pondría de esa forma. Lo que demuestra el caso de Google Books es el problema que ha surgido entre los proveedores digitales y las editoriales o productores de contenidos. Según reportes, estas industrias buscan acuerdos imposibles en materia de dinero. Qué le sirve más a un autor, pregunto yo: ¿que el libro se cuelgue en la red y lo puedan leer miles de personas, unas de ellas pagando, o que no se cuelgue por miedo a la piratería?M.J.D.: ¿Por qué está en contra de la ley Lleras?
XP.: En esencia, desde hace diez años estamos viviendo un mundo digital en el cual consumimos información a nivel global. Siento que la industria colombiana de contenidos se ha quedado rezagada por decisión de ellos; dice que no hay mercado y que no estamos maduros para la industria digital. Y ahora la ley Lleras piensa cerrar el acceso de los contenidos para poderlo cobrar y proteger a esos vendedores que no se han querido modernizar. Entonces, por ejemplo, una persona ve un libro suyo y considera que es relevante y lo monta en internet. Personas lo bajan. El libro se difunde y usted no gana plata. La ley Lleras va a evitar que el libro ande por la web, pero del otro lado la editorial no fomenta su venta en la red. Mire, María Jimena: Xpectro no cree en la anarquía, no cree en el todo gratis. Cree en un mercado libre global que beneficie a los consumidores y defienda a los autores. Más tiendas, menos leyes. Ese es mi lema.M.J.D.: ¿Usted alega que como no hay libros o música, o películas que se vendan en la web, la gente tiene el derecho de piratear?
XP.: La piratería es la respuesta a un mercado no satisfecho. Bien sea por precio, disponibilidad o acceso. Si hubiera tiendas de contenidos digitales, la gran mayoría de los ciudadanos pagarían. La piratería tradicional se da porque la gente ve al autor o al artista muy lejano y piensa que no le hace daño. La gente que ahora va a los conciertos, que en nuestro país se ha multiplicado en cantidad y calidad, lo hace porque siente cerca al artista. En la web, pasa lo mismo: se premia al artista que siente más cercano, al punto de pagar incluso por las cosas que encuentra gratis.
M.J.D.: Los promotores de la ley Lleras dicen que quienes se oponen es porque no quieren pagar nada en la red y quieren todo gratis.XP.: Lo divertido es que los políticos que promueven la ley Lleras dicen que en internet todos queremos todo gratis. Sin embargo, ellos son felices usando servicios gratuitos. ¿O no son eso Twitter y Facebook? Pero, además, que estemos en contra de la ley Lleras no significa que queramos todo gratis. Nadie quería vender sus canciones a un dólar y ya estamos viendo que la gente sí compra música. Nadie quería libros digitales y ya Amazon está demostrando el poder económico detrás de eso. Pero no todo en la web ha de ser pago, como dicen algunos de los promotores de la ley, no todos los usos deben ser con fines de lucro y deberían aceptarse las formas creativas que han evolucionado.
M.J.D.: ¿Qué pasa si la ley se aprueba?
XP.: Daría pie a una cantidad de arbitrariedades. La ley impediría que los ciudadanos que quieran utilizar ciertos recursos y que no tienen la posibilidad de pagar por ellos, los encuentren en la web. La libertad total es tan dañina como el cierre total. Yo estoy de acuerdo con un punto medio: toca reconocer las excepciones y las limitaciones en el tema de los derechos de autor. Lo primero que hay que entender como creador es que en este mundo de la web ya no se tiene control sobre todos los usos que se les puedan dar a las obras. Y la industria debería reconocer los usos que benefician a los autores y que están fuera del espectro comercial. Cuando se comparte sin lucro, la industria podría beneficiarse llevando al autor a conectarlo con un público realmente interesado en su obra.
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