La izquierda hace el ridículo

Unas simples declaraciones del general Daniel Mora en favor de los cientos de militares absurdamente enjuiciados por un esquema legal aberrante, ha motivado el cacareo unísono del corral de la izquierda. Primero a través de sendos articulistas caviares y pro terroristas ya conocidos, y finalmente con una prodigiosa carátula de "La República", que una vez más no ha podido evitar la tentación de fabricar un titular falso y tendencioso, sin el menor escrúpulo.

Los campeones de la violación de los DDHH que son los izquierdistas que durante décadas predicaron y promovieron la lucha armada como mecanismo para llegar al poder, hoy son los que fingen de celosos guardianes de los DDHH. Si hay un mayor descaro que ese, avísenme.

La estrategia de la izquierda ha sufrido apenas un cambio ligero en este siglo, pues luego de transitar en el siglo pasado de la lucha armada directa en los 60 al terrorismo despiadado en los 80, ahora se dedican a organizar y promover la "protesta social" como mecanismo de agitación política y desestabilización del sistema democrático. No vamos a mencionar las dos asonadas golpistas que los delirantes y desubicados hermanitos Humala propiciaron a principios de este siglo, pues no era parte de ninguna estrategia sino simplemente actos demenciales de dos orates.

Además de ello, muchas de las docenas de partiduchos de izquierda que proliferaban en los 80, están hoy convertidos en activas ONGs dedicadas a la prédica del evangelio de izquierda en las comunidades, ya no financiadas por la URSSS, Cuba o China, sino por ingenuas fundaciones y gobiernos europeos. También cuentan con una gran diversidad de instituciones legalmente constituidas que apenas sirven de fachada para defender al terrorismo. Parte de su función estratégica es precisamente fomentar el desprestigio de nuestras FFAA, a través de todos los medios. En especial, repetir sin cansancio que son las FFAA las perpetradoras de violaciones a los DDHH. Claro, en cambio los terroristas de izquierda y sus amigos mediáticos son unos angelitos.

Esa misma izquierda hipócrita es la que calla en todos los idiomas el escandaloso caso Madre Mia, solo porque en ella está implicado quien hoy es su chofer de combi hacia el poder. Han pasado por alto la mafiosa desaparición del expediente militar de Ollanta Humala y el descarado soborno de los testigos para que se retracten. En ese caso de violación de DDHH y manipulación mafiosa de la justicia sí permanecen calladitos. Si eso no es hipocresía, también avísenme.

Para retomar el caso del Gral. Mora, lo único que ha dicho este señor es algo que resulta ser un simple pedido de justicia. No ha dicho que se libere al grupo Colina o que se perdone a los criminales que perpetraron asesinatos cobardes vistiendo el uniforme. Ha dicho que se ponga punto final a tanto militar enjuiciado por las puras, y que ya llevan varios años en ese calvario judicial que no no tiene cuándo acabar. No puede haber justicia en un proceso abierto en masa contra militares, por el solo hecho de pertenecer a una unidad. Un destino del que en cambio se ha salvado milagrosamente Ollanta Humala.

Indigna ver la actuación de estos personajes de la izquierda pro terrorista, escondida bajo el disfraz de defensores de los DDHH, cuando solo ejercen ese oficio para denigrar a las FFAA, y para proteger a sus amigos terroristas y enmascarar el ambiente ideológico que los cobija. Indigna ver la manera en que saltan y gritan alborotados cuando alguien menciona la palabra "justicia" para los militares. Indigna que solo se preocupan de las "reparaciones" de un lado, y nunca ¡nunca! digan media palabra sobre las reparaciones a tantos militares caídos o incapacitados por defender al país de la agresión terrorista de la izquierda.

Nadie se esfuerza por entender que ni el país ni las FFAA estuvieron preparados para enfrentar semejante agresión de parte de la izquierda, unos y otros sectores con mayor o menor compromiso pero con igual responsabilidad histórica. La toma del poder por la violencia fue su lema durante décadas, y hasta se lucía pintada en lo alto de uno de los pabellones de San Marcos. Somos testigos de los inicios de Sendero Luminoso en los patios de la UNMSM y conocemos a sus amigos.

Indigna también leer a estos miserables llamando mañosamente "guerra interna" o "violencia política", a lo que simplemente fue una agresión terrorista que un sector de la izquierda extremista emprendió contra el país, pero apoyada por amplios sectores de la izquierda caviar que justificaban las acciones terroristas apelando a la tesis de la pobreza.  Así fue como salían innumerables artículos absurdos que hicieron creer a la gente que era la pobreza la que engendraba la violencia. Estúpidos.

Parece imposible que en este país, infectado por tanta basura ideológica de izquierda, pueda establecerse una justicia real. Primero porque han tergiversado el entendimiento del proceso de la violencia terrorista sufrida por el país a manos de la izquierda. Segundo porque la izquierda está muy bien organizada en estos tiempos y dominan el ambiente ideológico y mediático a través de instituciones y órganos de prensa. Hasta se han puesto "de moda" como chicos buenos. Y tercero, porque cuentan con gente metida en el sistema. Para colmo, han logrado meter a uno en Palacio de Gobierno. Veremos si Ollanta Humala se resigna a ser el peón de la izquierda y darle gusto a esas bases de la izquierda retrógrada o decide hacer justicia con sus compañeros de armas. Según veo, el pobre anda perdido.

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