El mercurio está destruyendo la selva amazónica peruana. Extensas áreas están siendo arrasadas por la minería informal que para extraer el oro que abunda en la zona usa mercurio, una sustancia que envenena el agua y los peces que luego los humanos consumen.
Stephen Sapienza, galardonado documentalista, productor y periodista estadounidense con más de quince años de experiencia, en sociedad con el prestigioso Centro Pulitzer, han realizado un informe de ocho minutos sobre la situación de la minería informal en el Perú, en el marco del proyecto “Riquezas y miserias de la fiebre del oro en el Perú“, donde el Centro Pulitzer consigna periódicamente videos e informes sobre la situación de nuestro país.
El alza en el precio del oro está haciendo que entre diez y quince millones de personas en todo el mundo se dediquen a la pequeña minería. El problema es que para obtener el oro de forma artesanal usan mercurio, sustencia tóxica de precio económico que contamina flora, fauna y suelos.
Esta fiebre por el oro ha provocado que unos veinte mil pequeños mineros invadan las selvas de Madre de Dios, destruyéndola y contaminándola con sus actividades informales. Si bien los lugares donde trabajan resultan obvios: se vuelven desoladores, el mercurio va muchos más allá, en forma invisible, transportado por el agua y los peces, muchos de los cuales forman parte de la dieta humana.
Según la Organización Mundial de la Salud, si una persona come uno de estos peces dos veces por semana, tendrá en su cuerpo siete y media veces más mercurio de lo aceptable.
Se necesitan 56 gramos de mercurio para producir 28 gramos de oro. Eso significa que se necesitan 50 toneladas de mercurio para producir 25 toneladas de oro cada año.
Según estudios hechos en Madre de Dios, los peores niveles de mercurio no los tienen los mineros, sino la gente que los rodea: comerciantes, familiares, la gente de los alrededores.
Algo que empeora la situación es que los servicios médicos de la región no cuentan con las herramientas ni los insumos necesarios para hacer diagnósticos y dar tratamientos por envenanmiento. El estado tampoco cuenta con el número suficiente de personas que puedan monitorear estas actividades.
Los intentos del gobierno por prohibir o regular la minería informal han llevado a violentos enfrentamientos, como los ocurridos en Chala, donde murieron seis personas.
Pero en medio de este desolador panorama, hay experiencias como la de Aurelsa, una cooperativa minera que trata de obtener oro con un menor impacto ambiental y con mayor seguridad financiera para sus trabajadores.
Aurelsa trabaja con métodos alternativos, menos contaminantes que el mercurio. Por esa razón esperan pronto obtener un certificado medioambiental que les permita mejorar sus ingresos accediendo a mercados internacionales. Mientras tanto, también participan en programas de reforestación y construcción de escuelas en sus comunidades.
Aunque esperanzadores, estos casos son la minoría.
Enlaces relacionados
Biografía de Steve Sapienza (en inglés)
El video en el Centro Pulitzer
Proyecto “Riquezas y miserias de la fiebre del oro en el Perú” del Centro Pulitzer
Resumen de Sophimanía con información de Steve Sapienza y el Centro Pulitzer




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