Representantes estudiantiles PUCP denuncian “doble juego” de la iglesia

Publicado: 28 marzo, 2012

La presencia de los obispos en la última Asamblea Universitaria de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) manifiesta una actitud dialogante que no se ha dado en la práctica, afirma Fabio Taboada, representante estudiantil ante dicha instancia de gobierno, cuando el conflicto entre la casa de estudios y el Vaticano llega a su recta final.

"Nos dijeron que esperaban que todo se solucione de la mejor manera para ambas partes, pero los juicios siguen y las pretensiones del arzobispado también. La carta del Vaticano es una orden dirigida con un plazo establecido para adecuar nuestros estatutos", señala Taboada, alumno de séptimo ciclo de la facultad de Derecho.

El litigio entre la PUCP y el arzobispado por el manejo de los bienes de la Universidad y el proceso de elección del rector continúa en la vía legal desde el 2007. El otro conflicto, por el papel del Cardenal Juan Luis Cipriani —Gran Canciller—, en la administración, tiene ahora una fecha límite.

Según la carta enviada por la Santa Sede, la PUCP tiene hasta antes del 8 de abril para enviar sus estatutos con las enmiendas sugeridas por el cardenal Cipriani, que ya fueron rechazadas por la asamblea en setiembre pasado.

Pero así como los representantes de la Universidad no pretenden ceder a las exigencias del Vaticano, el Episcopado peruano, a la cabeza de las negociaciones del lado de la iglesia, tampoco tiene la intención de hacerlo.

"Los requisitos de la iglesia no son tan complicados: queremos que la elección del rector respete a la Asamblea y también lo jerárquico de la iglesia. Evidentemente, no se elegirá a un rector que no comulgue con el ideario católico", afirmó hace unas semanas el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, monseñor Salvador Piñeiro, en entrevista con El Comercio.

Con posturas así de irreconciliables, ¿habrá una salida dialogada?

PUCP en cuaresma

El 8 de abril —domingo de Pascua— fecha en que la Santa Sede debería tener la decisión de la Universidad, habrá pasado todo el tiempo litúrgico de cuaresma desde la llegada de la carta de exigencias del Vaticano. En lugar de un retiro colectivo de purificación, los representantes de la Asamblea se han dispersado, a resolver su voto o, en la mayoría de casos, a fortalecerlo antes de la próxima sesión.

Según Fabio Taboada, los estudiantes que votaron a favor de la posición de la Universidad en la Asamblea del 23 de setiembre del año pasado mantuvieron su posición en la sesión extraordinaria del 28 de febrero, y planean hacer lo mismo en la reunión del próximo 2 de abril.

Como explica Taboada, la posición de los alumnos en el momento de la votación es uniforme, pero esconde matices que raramente salen a la luz: para algunos, la labor de Marcial Rubio como rector es buena y le dan un voto de confianza por su gestión en el litigio contra el arzobispado; para otros, es mala, pero es el "mal menor".

El representante estudiantil Henry Ayala, de la especialidad de Ciencia Política y Gobierno, afirmó que tanto los alumnos como los profesores representantes votan por la autonomía, pero difieren en el modo de hacerlo.

"A algunos les molesta que la iglesia esté dando un ultimátum a la Universidad y quieren responder y cortar palitos de una vez. Otros sobreponen el diálogo para poder llegar a un consenso entre ambas partes y no tener que cortar relaciones", comenta.

Tanto en el grupo de profesores como en el de alumnos hay disidentes de la posición pro autonomía. El estudiante Rodrigo Basurco, de Ingeniería Industrial, se abstuvo de votar en setiembre pasado, mientras que el profesor Carlos Romero, del Departamento Académico de Ingeniería, votó a favor de la reforma de los estatutos de acuerdo a las recomendaciones de Cipriani.

El profesor Romero se negó a pronunciarse al respecto antes del próximo 2 de abril, pero los representantes entrevistados coincidieron señalar que su argumento era la necesidad de "devolverle a la Universidad el cariz católico-cristiano que ha perdido".

En la última asamblea, el voto fue abrumadoramente pro-autonomía y contra el cambio del estatuto, tal como lo refleja el acuerdo difundido por la secretaría general. Acaso el 2 de abril haya nuevos votantes.

Todos vuelven

Después de cinco años sin presencia en las sesiones, la Conferencia Episcopal Peruana volvió a ejercer su derecho de representación en la asamblea universitaria el pasado 28 de febrero. Los obispos Javier del Río, Lino Panizza y Miguel Irízar acudieron a la sesión extraordinaria a exponer la posición de la iglesia: buscar el diálogo.

"Nos dieron sus bendiciones, por decirlo de alguna manera", manifiesta Taboada. "Nos dijeron que ellos también esperan que este conflicto de solucione de la mejor manera para ambas partes, y que la universidad siga siendo 'pontificia' y 'católica'", agrega. Pero, aclara, esa actitud no se refleja en la práctica.

La posición del presidente del Episcopado, Salvador Piñeiro, es una sola, y es la misma que comparten la Santa Sede y, epítetos menos, el cardenal Cipriani: cambiar el estatuto, lo que determinaría que el Gran Canciller elija al rector, el "respeto a la identidad católica" de todo el personal docente, y la toma de medidas disciplinarias contra quienes no lo hicieran.

Durante la cuaresma católica, el Rectorado de la PUCP dialoga con los representantes elegidos por el episcopado de manera privada, en busca de una salida dialogada. Monseñor Javier del Río, arzobispo de Arequipa, se negó a declarar sobre el tema, mientras Monseñor Miguel Irízar, obispo del Callao y participante de la última sesión de la asamblea, aclaró que él no forma parte de estas negociaciones, ni puede revelar detalles de la posición de la iglesia en la votación del 2 de abril próximo.

Piñeiro aseguró que ese día habrá humo blanco tras la sesión de la Asamblea. Claro que antes de ver la señal de un acuerdo, alguien tendrá que ceder.

La “rebeldía” de la PUCP, según Vatican Insider*

(Fragmento del texto Perú: la universidad más “rebelde” que nunca, de Andrés Beltramo Álvarez)

Las modificaciones exigidas por la Santa Sede buscan terminar con una situación irregular que se arrastra desde hace muchos años, incluso antes de la llegada de Juan Luis Cipriani al arzobispado de Lima. Porque, con el correr de las décadas, la PUCP logró forjar un sistema de gestión interna independiente de todas las estructuras eclesiásticas, que en la actualidad se encuentran totalmente marginadas de su vida institucional.

Mientras el gran canciller es ignorado por todas las instancias, tampoco son tomados en cuenta por la Asamblea Universitaria los cinco representantes del episcopado peruano (diversos obispos del país), quienes desde hace cuatro años optaron por no asistir a las sesiones de trabajo de ese organismo.

A esta situación el rector Marcial Rubio y sus colaboradores la llaman “autonomía universitaria”, que se extiende también al ámbito económico y administrativo. De hecho, paralelamente al conflicto eclesiástico, existe un contencioso jurídico entre las autoridades de la PUCP y el arzobispo limeño por el manejo de los bienes de la institución, especialmente los terrenos heredados a la misma por el poeta y político José de la Riva Agüero en la década de los 40 del siglo pasado.

* Portal del diario La Stampa dedicado al Vaticano, la iglesia católica y los temas religiosos.

Estos son los puntos sensibles en el lío entre la PUCP y el Vaticano:

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