España contraataca. Expropiación de YPF en Argentina genera airadas reacciones

Luego de que el Senado argentino aprobara en comisiones el dictamen del proyecto de ley para expropiar el 51 por ciento de las acciones de Repsol en YPF, las reacciones por parte de la comunidad internacional, en especial del bloque europeo, no se han hecho esperar.

La Comisión Europea de la UE expresó su más enérgica condena y mostró su preocupación porque el 'brazo expropiador' del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se extienda a otros sectores que sean de interés para empresas españolas y europeas. Además, suspendió una misión comercial con empresarios.

Pero el tenor de la protesta fue más allá de lo previsto. El vicepresidente de la Comisión, el italiano Antonio Tajani anunció: "Nuestros servicios jurídicos estudian de acuerdo con España, las medidas a adoptar. No se excluye ninguna opción".

Según el diario El País de España, sus palabras han sido lo más parecido a una amenaza desde que se iniciara la ofensiva europea en torno a este tema. En otras palabras, lo que habría querido decir Tajani, es que la UE no descarta elevar una queja ante la Organización Mundial de Comercio e incluso activar subidas arancelarias para las exportaciones argentinas.

Y tal parece que esa será la estrategia del gobierno español. Presionar a sus socios europeos para que alcen su voz de protesta a través de la vía diplomática, cancelen misiones europeas a ese país y, claro está, libren una guerra económica con el país gaucho.

Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos, aún es incierta la posición que tomará la UE en este conflicto. Según informaron fuentes de la UE recogidas por El País: "Puede entenderse perfectamente que España quiera medidas contundentes, pero la Unión debería pensárselo mucho antes de sacar los cañones. La subida arancelaria solo aceleraría unos meses lo que ya va a suceder y podría provocar otros problemas".

En medio de este escenario, el portavoz del departamento de los EEUU, Mark Toner también expresó su preocupación por la decisión argentina y además consideró que la expropiación afecta a toda la comunidad internacional y no solo al país ibérico.

Toner instó al país gaucho a "normalizar sus relaciones con la comunidad financiera internacional" y, al igual que el ministro español de Relaciones Exteriores, José Manuel García-Margallo, consideró que se crea un "clima de inversión muy negativo" en ese país.

En efecto, no se equivoca Toner cuando habla de las repercusiones financieras. Y es que, tras la ratificación del Senado argentino, las acciones de YPF perdieron casi un tercio de su valor tras volver a cotizar en Wall Street.

Por otro lado, en su editorial del miércoles 18 de abril, el diario The Wall Street Journal calificó la decisión argentina como un "robo" y advirtió que tras ello el nivel de riesgo político de ese país se ha disparado a niveles similares a los de Venezuela.

Ahora, el colapso parece inevitable. La economía se está desacelerando y las reservas internaciones se están acabando. Al robar a Repsol, Kirchner está apelando a los sentimientos nacionalistas a la vez que obtiene el control político de las reservas de crudo y una potencial máquina de patronaje. Pero esto también alienta una mayor fuga de capitales, la cual no ha podido ser frenada con rígidos controles o con perros entrenados en los barcos que cruzan el Rio de la Plata hacia Uruguay. Después de generaciones de peronismo, el pueblo argentino sabe cómo esconder su efectivo en el extranjero.

Y como a río revuelto, ganancia de pescadores, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, aprovechó la crisis para buscar inversiones de empresarios españoles en su país. "Aquí no expropiamos", aseguró en Bogotá, durante un foro con empresarios peninsulares.

Aunque son menos, las voces españolas a favor de la expropiación también se han hecho presentes. Por ejemplo, para la diputada Ana Miranda del Bloque Nacionalista Gallego en este caso se está "confundiendo los intereses de una empresa con los de un país".

"Se habla mucho de seguridad jurídica pero Repsol no cumplió sus compromisos de inversión y provocó una drástica caída de crudo y gas en un país que se ve obligado a importarlos aunque podría abastecerse solo. (...) Defendemos el derecho del pueblo a ejercer su soberanía para gestionar sus recursos", mencionó según recoge la agencia EFE.

Así están las cosas. Con España utilizando todas sus armas diplomáticas para conseguir un apoyo contundente de la Unión Europea y un Senado argentino que parece respaldar la decisión de la Casa Rosada, las diferencias entre ambos países parece que se arreglarán en el ámbito comercial, es decir, por donde duele más: el bolsillo.