PUCP: Qué se puede esperar
[ Tradicional Match: Magisterio vs. magisterio ]
Entre las preocupaciones de los profesores de la PUCP contrarios al acuerdo con la Iglesia destaca la exigencia de que los rectores lleven una vida fiel al Magisterio. Qu es eso?!
Nada puede ser ms catlico que ese pedido. Recordemos que la diferencia con la Iglesia protestante es que sta no admite otra fuente de enseanza teolgica aparte de la Biblia. Ser catlico es admitir que hay adems un rgano llamado Magisterio eclesistico. Pero aceptar esto es avenirse a las reglas de juego de la tradicin catlica, el punto de partida de las cuales es la prerrogativa de la autoridad episcopal.
San Pablo llam a la Iglesia el pilar y el fundamento de la fe. Sobre esa base, los sucesores de los apstoles reclaman el derecho de imponer su doctrina toda vez que exista controversia y desacuerdo entre los fieles acerca del sentido de la revelacin. Rehusarse a acatar implica... la condena.
La finalidad de ese juego (en el sentido de losjuegos del lenguaje) es instaurar una ltima instancia dirimente e inapelable que pueda resolver con autoridad en las incesantes controversias doctrinales y garantizar de ese modo la unidad de la fe. Pero a nadie se le oculta el riesgo permanente de que el poder poltico contamine la instancia y le haga perder autoridad. Para evitar o corregir el descarro poltico, el juego establece que el Magisterio seavivo.Eso significa que se mueva, que posea una dinmica compleja como cualquier otro organismo viviente. Esta biologa del Magisterio se expresa en la tensa relacin con su recepcin y con las Escrituras, llamadas a vigilar y encausar su curso. La autoridad del Magisterio se coteja con la Biblia y con la conducta de los clrigos que la pregonan. Cuando es muy difcil hallar sustento textual para una doctrina y ya no hay correlato entre la vida y la prdica, entonces... Houston, we have a problem.
Problemas hay de diverso calibre, pero si lo que expresan es una crisis de autoridad, amenazan con alcanzar el punto de no retorno. La reaccin comprensible de quienes perciben la gravedad de la crisis desde la jerarqua es imponer obediencia; pero es la menos auspiciosa de las reacciones, porque para la percepcin de una feligresa crtica, aquella que anima la tensin dialctica del reconocimiento, la coaccin solo agrava la falta de autoridad. Esta feligresa consciente de su papel es la que se encarga de pulsar a la autoridad, y hoy se distribuye en varios frentes, tanto laicos como clericales. Cientos de sacerdotes en Austria, por ejemplo, han hecho un llamado a la desobediencia y parece que lo mismo har un nmero similar de monjas en Estados Unidos, acusadas de una supuesta infidelidad al Magisterio.
Pero, bueno... qu es ser fiel al Magisterio? La tradicin nunca lo determina como obediencia ciega; siempre es algo que requiere interpretacin. Aqu va mi interpretacin: lo ms probable es que la fidelidad al Magisterio, exigida a todo rector pontifico, sea cumplir con las demandas actuales del Pontfice, que son a saber:
(1) no estar divorciado;
(2) no convivir sin matrimonio religioso;
(3) no haberse declarado homosexual;
(4) no ser relativista; y
(5) no pronunciarse a favor del aborto, la contracepcin, la ideologa de gnero, la eutanasia, el matrimonio homosexual y la investigacin con clulas madre (espero no quedarme corto).
Ntese que solo las dos primeras son condiciones de hecho; las restantes se cumplen con no pronunciarse desde el cargo sobre esos temas y mantenerse neutral respecto de las tensiones internas que suscitan. En virtud de la libertad de ctedra o autonoma acadmica, reconocida por Ex Corde Ecclesiae, un docente puede expresar a ttulo personal su desacuerdo razonado con el Magisterio; pero no el rector ni los vicerrectores, porque ellos representan a toda la universidad.
Se podra escribir mucho sobre cada una de estas demandas; pero esa no es la idea. Solo quiero destacar aqu que la secularizacin ha tenido un singular efecto en el mundo universitario catlico, notorio sobre todo en Europa. Se trata de una cierta influencia del calvinismo, que refuerza el papel dirimente del sujeto en materia de fe y potencia su funcin dialctica. En una crisis como la que estamos atravesando, el mundo universitario siente que ya no basta con la instancia magisterial objetiva, representada por los obispos, sino que hace falta adems oir tambin al magisterio acadmico, representado por la subjetividad de los profesores.En consecuencia, ser un acadmico catlico dedicado a la teologa o a disciplinas afines implica dar cara a una nueva tormenta, que ya amenaza con convertirse en cicln. La tradicin registra mltiples episodios de este tipo, uno de los ms clebres es el que se enuncia en la imagen que acompaa a este post. El Magisterio episcopal siempre ha sido retado por el magisterio acadmico, con resultados impredecibles en su momento, pero fructferos para la historia de la Iglesia en el largo plazo. No hay nada nuevo bajo el sol.En el contexto de esos episodios peridicos se produce una polarizacin ineludible y necesaria: unos se amurallan en la estricta obediencia a la autoridad eclesistica; los otros se mantienen a la intemperie, en tensin constante con ella.
Una vez adoptado el acuerdo, lo ms probable es que la PUCP elija rectores capaces de mantener un sano equilibrio institucional. No obstante, dada la trayectoria recientede la universidad, aquella que sus opositores llaman "caviar", es previsible queno prime en su claustro nada que se parezca a una obediencia estricta, sino una colaboracin crtica con la causa del Pontfice.