Usando solo un iPhone, cineasta iraní Jafar Panahi graficó la represión en su país
Pese a estar condenado a no volver rodar una película ni viajar al extranjero durante 20 años, debido a que se le acusó de atacar al régimen iraní, el cineasta Jafar Panahi se ha convertido en uno de los principales símbolos mundiales de la libertad de expresión.
"Esto no es una película" se titula su último trabajo, que es en realidad un híbrido entre el cine, el documental y la ficción y que se convierte en un acto de desobediencia civil. Junto con Mojtaba Mirtahmasb, otro cineasta, convierten el mundo privado de Panahi en un espacio de representación pública.
Aquí la nota publicada en el portal El Puercoespín:
Ingresado en la prisión Evin de Teherán, el director comenzó una huelga de hambre que le llevó a ocupar las primeras páginas de los diarios de medio mundo. Las presiones internacionales forzaron al Gobierno de Irán a liberarle, previo pago de una fianza de 200.000 dólares.No obstante, el realizador quedó arrestado en su casa de la capital iraní mientras esperaba que un tribunal de apelación rebajara la pena inicial de seis años de arresto domiciliario y 20 años de inhabilitación como director de cine.
Dispuesto a seguir con su faceta como cineasta, a pesar de las prohibiciones, Panahi se alió con el realizador Motjaba Mirtahmasb para filmar Esto no es una película. Esta obra es la crónica sobre su arresto domiciliario, pero también un esbozo de lo que hubiera sido la película que nunca pudo rodar. El filme denuncia la falta de libertades a las que se ven sometidos los cineastas de Irán y, por extensión, toda la población del país.
El realizador aprovecha la ausencia de su esposa e hija para mostrarnos la situación de un cineasta recluido en una casa desde la que se puede ver todo Teherán.
Panahi trata de recoger esa realidad a través de su teléfono móvil, aunque solo la intuya a través de los sonidos, las imágenes lejanas que ve de su terraza y las llamadas de sus amigos y conocidos, que le informan de la situación en las calles.
Apenas al final del filme, el realizador se atreve a salir tímidamente al exterior del bloque de apartamentos donde reside para mostrarnos la convulsa situación de la ciudad.
El también autor de Offside aprovecha la presencia de las cámaras para contar a los espectadores de Esto no es una película cómo hubiera sido el largometraje que le impidieron rodar.Reconstruyendo con cinta aislante las habitaciones de la casa de la protagonista del filme, el cineasta narra con sus propias palabras la historia de una joven iraní a la que su familia encierra en casa para impedir que acuda a estudiar Bellas Artes.
Curiosamente, tanto Panahi como el personaje principal de su película inacabada se encuentran en una misma situación. Ambos están retenidos contra su voluntad (…)
La película enseña también las posibilidades cinematográficas del iPhone. Aunque solo unas cuantas escenas de la película están rodadas con el teléfono móvil de Apple, el dispositivo permite al cineasta que veamos las imágenes que Panahi grabó como posibles localizaciones de la película que no llegó a rodarse o que escuchemos a través de su altavoz las conversaciones entre el cineasta y las personas que le apoyan.