La histeria parlamentaria

Si dos de los peores congresistas que pertenecen a bancadas opuestas, como son Javier Diez Canseco y Keji Fujimori, están de acuerdo en algo, quiere decir que algo podrido debe haber en ese tema. De hecho se trata de la censura de dos ministros. Realmente no nos sorprende que JDC pida la destitución de un ministro, particularmente el del Interior, pues esa ha sido su única especialidad en toda su historia parlamentaria y política. A Kenji hay que seguir viéndolo como al idiota de la familia, que lo es. Pero más allá de estos dos personajes hay todo un ataque de histeria en el Congreso, que no se veía desde los días del baguazo.

La política peruana suele ser de todo menos racional. Más aún, el término "político" ha devenido en el Perú en sinómino de "irracional". Así, por ejemplo, cuando nos dicen que el Proyecto Conga, siendo técnicamente impecable y económicamente viable y conveniente para el país, no puede ser aprobado aún porque la decisión debe ser "política", nos están diciendo que la decisión debe ser completamente irracional. Acabamos de ver la renuncia de una vice ministra porque su opinión técnica ha sido desestimada para optar por una decisión "política".

En estos días hemos asistido casi a una película de Stanley Kubrick con la situación generada en el VRAE, y cuyo capítulo final parece ser la destitución de dos ministros que nada tienen que ver en toda la tragedia, porque no fueron ellos quienes tomaron las decisiones en el campo. Acá la jauría pide la cabeza del técnico cada vez que el equipo pierde. Y si pierde por goleada se exige masacre total, desde el técnico hasta el presidente del club o de la Federación. Todos deben morir en la hoguera para calmar las frustraciones y traumas de la chusma.

Nunca he estado de acuerdo con tales conductas histéricas e irracionales. Esta no es la excepción. Es un escenario patético donde todos los muertos son héroes y los heridos son dejados de lado, donde a los muertos se les rinde honores llenos de protocolo mientras que los inválidos de las FFAA y FFPP no tienen ningún apoyo ni pliego presupuestal, donde se aplauden los esfuerzos desplegados en redundantes programas sociales mientras que los soldados carecen de rancho decente. ¿Son acaso estos dos ministros responsables de todo este patético escenario que tiene el Perú?

De hecho, estos dos ministros solo serán dos víctimas más de la estulticia en que se desarrolla la política nacional.

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