¿Conflicto minero o conflicto político?

Los conflictos sociales estallan en la cartera del Gobierno y el sentido del debate que contrapone el agua y la minera, ha sido tan manoseado que para muchos, reconocer que el conflicto es poltico significa un primer paso para resolver esta coyuntura.

As lo considera el antroplogo Javier Torres en su columna de "Diario 16" titulada "EL conflicto es poltico" que puedes leer ac.

El conflicto minero en el Per va adquiriendo otra escala. Ahora s, quienes estn a favor y en contra de dicha actividad reconocen que el conflicto es poltico, y eso debe ser visto como un avance, en un pas donde la poltica es considerada por muchos, como una actividad casi delictiva. El problema es que ambos bandos consideran que la mejor va para procesarlo es la confrontacin abierta.

Para unos, el espacio son las plazas y carreteras, desde donde pueden hacerse or. Los otros tienen el privilegio de contar con el ms amplio respaldo de los medios de comunicacin masiva. Sin embargo, cuando el conflicto escala, los medios abren un poco sus micrfonos y cmaras a quienes protestan, pero como el dilogo no es una costumbre, se termina a trompicones porque los periodistas llaman al orden a los manifestantes y estos responden con un coro de arengas, sabiendo que probablemente la prxima vez no les vuelvan a dar cmara.

Resulta inslito escuchar en ciertos programas televisivos, a algunos defensores a ultranza de la minera, reclamar a los conductores de los programas, darles tanta voz a quienes califican de radicales, antisistemas, ultraizquierdistas que no quieren el progreso y el bienestar de la nacin. Uno se pregunta: Cuntos peruanos haban escuchado el nombre de scar Mollohuanca, dos veces alcalde de la provincia de Espinar, antes de la semana pasada?, y que ahora ha sido convertido en el enemigo pblico nmero uno de la gran minera. As, para los ms radicales defensores de la gran minera nadie debera haberlos escuchado ni visto ni odo nunca. Y es que, para este sector y su extraa nocin de la poltica, esta solo es legtima cuando responde a su ideologa, y si el que protesta es un alcalde o un presidente regional elegido en procesos electorales impecables, es apenas un dato irrelevante.

Del lado de los crticos a la minera es claro que hay posiciones ms radicales que rechazan esta actividad por considerarla daina al ecosistema y al medio ambiente. Por ello protestan, se movilizan y buscan articular los diversos reclamos de la poblacin en relacin al comportamiento de las empresas. Es decir, hacen poltica, y en buena hora que la hagan, ya que el gran problema de nuestro pas es que durante aos nadie ha hecho poltica. Ahora bien, el gobierno y los defensores de la minera han optado por acusar a estos de engaar a la poblacin, usando informacin que es inexacta o falsa. En ese sentido, estando de acuerdo en que la mentira debe estar excluida de la poltica y que por tanto debe ser rechazada, ello no basta para explicar la protesta ni la movilizacin de miles de personas que, siendo en su mayora campesinos, se les ve como una suerte de minusvlidos que siguen al primer lder que grita: No a la minera!.

El emblemtico caso de Tintaya muestra cmo existe un malestar real en la ciudadana de Espinar, a pesar de los aportes que la empresa Xstrata ha hecho en obras y proyectos de desarrollo, que son pblicos y que no se pueden negar. Por ello, tanto el gobierno, como la empresa y los defensores de la minera deberan hacer un esfuerzo mayor para entender qu es exactamente lo que ha sucedido con dicha experiencia, ya que no resulta creble que solo bast la prdica del alcalde Mollohuanca y los dirigentes del Frente de Defensa con el apoyo de una pequea oficina de la Iglesia de Sicuani, para poner en cuestin la gestin de Xstrata.

Quienes s conocemos a scar Mollohuanca desde hace muchos aos, sabemos que es un dirigente de izquierda que gan la alcalda en 1998 por primera vez y que luego perdi en dos intentos hasta que fue elegido nuevamente el 2010. Por qu lo eligieron los ciudadanos de Espinar si saban que era un crtico a la gestin del Convenio Marco, que supuestamente funciona sin problemas? La pregunta vale tambin para la masiva votacin que Ollanta Humala en ese entonces un crtico de la minera- recibi en el 2011 en dicha provincia. Si la empresa Xstrata es un actor central del desarrollo de Espinar, sin duda alguna, la posicin que los diferentes lderes polticos tienen en relacin a la empresa debe ser un factor que los electores de la provincia toman en cuenta a la hora de emitir su voto.

Frente a esta situacin, el gobierno opt por la peor respuesta que se poda dar a la movilizacin de Espinar al optar por la va represiva, en vez de hacer poltica, menospreciando la inteligencia y las percepciones de quienes en las alturas de Cusco no estn convencidos de que la empresa est respetando el ambiente en el que viven, y que sospechan que lo que el gobierno nacional les dice es falso, tanto en lo que concierne a la contaminacin que puede haber en la zona, como en que su alcalde sea un peligro para la tranquilidad pblica, y por eso tenga que estar preso en un penal de Ica.