Pensamiento Cateriano
A veces los observas abriendo la boca, parloteando cosas. Cosas trilladas o sin sentido. Y usualmente, pastruladas. Porque reconocerán ustedes conmigo que la mayoría de los políticos peruanos hacen eso. Hablar pampiroladas. Y de qué manera, por dios.
De cualquier modo, celebro que ‘la mayoría’ no sea lo mismo que ‘la totalidad’. Algo es algo. Digo esto porque recién puedo leer una entrevista que le hizo Rosa María Palacios al flamante ministro de Defensa, Pedro Cateriano, en La República. En ella leo una idea bastante sugerente e inteligente, y ojalá aterrizable pronto.
Como sabemos todos, las Fuerzas Armadas tienen cuarteles por doquier, bases incrustadas en medio de poblaciones civiles, y así. Y con el crecimiento urbano, esas propiedades, puestas en valor comercial, cuestan, hoy por hoy, un huevo. Un huevo de plata, si me precisan.
Pues bien. Cateriano quiere concesionarlas para promover, verbigracia, la construcción de centros comerciales y utilizar esos recursos para, en principio, pagar todas las deudas que tiene el Estado con las víctimas del terrorismo.
¿Se imaginan lo que sería el malecón de Iquitos, actualmente preñado de cuarteles ubicados en preciosas casonas de estilo morisco, de concesionarse a restaurantes u hoteles? Una cosa genial. Digo.