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La Era de la Copiadera *

Publicado: 2009-11-09

* (El título corresponde a una canción del grupo puertorriqueño “Calle 13”) Por: Daniel Sumalavia Casuso El escándalo que suscitó la denuncia de plagio contra el laureado escritor peruano Alfredo Bryce Echenique a inicios de 2009, replanteó un problema que lamentablemente se va haciendo común en el entorno académico… EL PLAGIO. La Sala de Propiedad Intelectual del INDECOPI, confirmó la sanción que se le ha impuesto a Bryce Echenique (una multa ascendente a 71 mil soles), por haber plagiado 16 artículos periodísticos de 15 autores diferentes, publicándolos como suyos en diversos medios. Si bien Bryce domicilia en España y los autores de los artículos plagiados son extranjeros, la competencia de la autoridad peruana para pronunciarse en el presente caso, está motivada, de acuerdo a la Resolución Nº 2683-2009/TPI-INDECOPI, en que dichos artículos fueron reproducidos por uno de los diarios de mayor circulación en el territorio del Perú, el diario “El Comercio” e incluso fueron reproducidos por este diario en su página web, configurándose la infracción en el territorio peruano. Pero este caso de plagio no es el único que llamó mi atención esta semana; una de las más prestigiosas universidades de Brasil, la Universidad de Sao Paulo, se vio vinculada a una denuncia de plagio respecto a un trabajo publicado en el 2008 al haber copiado imágenes de una artículo publicado el año 2003. El trabajo sobre el que recae la denuncia, es el desarrollo de un tema de tesis realizado por una alumna, que contó con la asesoría y complementación de parte de varios profesores de la USP, entre ellos la rectora, los cuales firman como co-autores de la obra. El artículo publicado en el 2008 habría utilizado tres imágenes que corresponderían al trabajo original publicado el año 2003. La acusación de plagio ya está siendo investigada, aún cuando el profesor Andreimar Soares, asesor principal en el trabajo, afirma que probablemente la alumna se debió confundir al usar las imágenes durante las presentaciones preliminares del mismo y la rectora se excusa afirmando que ella sólo se encargó de un tema específico del trabajo y no de la parte en que aparecen las imágenes copiadas. La trasgresión de los derechos morales de paternidad e integridad de una obra son supuestos muy graves. En el caso de la paternidad lo que se vulnera es la autoría respecto de la obra, es decir, ese inmutable derecho del autor de la obra a ser reconocido como tal. Por otro lado, el derecho de integridad se traduce en la facultad que tiene el autor de impedir cualquier tipo de cambio, deformación, transformación o modificación de la obra. En los casos antes mencionados sucede lo mismo, si altero un artículo de autoría de otro y lo publico como si fuera mío o si saco imágenes y figuras de un trabajo universitario y las utilizo en mi trabajo, sin siquiera citar al autor original, estoy vulnerando ambos derechos. Muchas universidades están teniendo cada vez más cuidado en este tipo de casos y están siendo más estrictas, llegando incluso a expulsar a alumnos por cometer plagio en sus trabajos. Sin embargo, cuando los implicados son un reconocido escritor peruano o la rectora de una universidad brasilera, resulta difícil de asimilar, lo que nos demuestra que no citar debidamente o hacer “copy – paste” es cosa seria, sino pregúntenle a Bryce.


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