tiene buena memoria

Un diálogo con Domingo, de La República

Publicado: 2012-01-15

Tomado del suplemento Domingo, de La República.- Por Óscar Miranda.- Se llama a sí mismo, entre risas, un “caviar de derecha” o un “anarquista que respeta los semáforos”. Es un liberal que cree en el mercado, pero también en los DDHH, y que no odia a los izquierdistas, como ocurre con muchos dizque liberales. Una conversa con el analista político Pedro Salinas en torno a la denominada Derecha Bruta y Achorada (DBA).

Dice que su suegro, un viejo pepecista, le endilgó ese mote de “caviar de derecha” y que a él le divirtió tanto que alguna vez en una entrevista, cuando le pidieron que se definiera, dio esa frase como respuesta. Analista político, directivo de una consultora en Comunicaciones, columnista de un diario local, es un liberal químicamente puro, en las antípodas de alguien como, digamos, Javier Diez Canseco o Ricardo Letts. Y, sin embargo, dice que no tendría problemas en sentarse a tomar un café con cualquiera de ellos y debatir. Porque de eso se trata la tolerancia. Algo de lo que parece escasear ese sector dizque liberal que los periodistas Juan Carlos Tafur y Augusto Álvarez Rodrich han bautizado como Derecha Bruta y Achorada (DBA).

–A ver, ¿cómo es eso de que eres un caviar de derecha?

–(Risas). Lo que pasa es que se les dice usualmente “caviar” a aquellos que predican ideas de izquierda pero que, digamos, tienen un apellido o un modo de vida que parece más de derecha...

–Pero “caviar de derecha” es un contrasentido, un oxímoron.

–Claro, por eso te digo: caviar es un término usado para etiquetar a alguien de izquierda, pero en los últimos tiempos nos dicen caviares a personas que hemos estado identificadas con la derecha, como es mi caso, el de Rosa María Palacios, Augusto Álvarez, Juan Carlos Tafur, entre otros.

–¿Qué es ser de derecha en el Perú?

–En el Perú, y en cualquier parte del mundo, un derechista es alguien que defiende el statu quo; que desde el empresariado pretende favores del Estado, que está en contra de los derechos humanos y de la izquierda; son los que pregonan a viva voz la pena de muerte...

–Tú me estás hablando de la Derecha Bruta y Achorada (DBA) de la que habla Tafur.

–¡Es que esa es la derecha! Es el mercantilismo empresarial... En el caso peruano, es la que se adhiere al fujimorismo.

–Y tiene una animadversión contra las ONG y la causa de los derechos humanos.

–El derechista detesta los derechos humanos. Recusa y ataca a todo aquel que los defiende.

–Pero no toda la derecha, ¿no? Está la derecha que tú llamas caviar.

–Sí, claro... y está la derecha eclesial, como la de estos grupos que se hacen llamar pro vida que asumen posiciones irracionales respecto de temas como el matrimonio entre homosexuales, la píldora del día siguiente, los métodos anticonceptivos, el aborto, qué sé yo. Lo que pasa es que en el Perú tú no ves una derecha articulada; tienes un pensamiento derechista que se expresa en la Iglesia, en el empresariado, en algunos medios, en un sector de militares, que se articula en época de elecciones.

–¿A quién apoyó la DBA en las elecciones?

–La candidata de la DBA era Keiko Fujimori, eso fue claro desde el inicio. PPK también era parte de ese mismo espectro. Y (Luis) Castañeda. Y en las municipales el candidato fue (Álex) Kouri.

–No Lourdes Flores.

–Se fueron a Lourdes cuando cayó Kouri (risas). Pobre Lourdes.

–Lourdes no es de la DBA.

–No, Lourdes no forma parte de la Derecha Bruta y Achorada. Es una representante, sí, de la derecha.

–¿Quiénes integran la DBA?

–No quiero personalizar porque la lista es bien larga (risas) y sería injusto con los que pueda olvidar. Sus candidatos usualmente han ganado las elecciones, hasta el año pasado cuando Susana Villarán gana la alcaldía de Lima y la presidencia la gana el cuco más grande de todos, el amigo de Chávez... Porque otra particularidad que tiene la DBA es que tiene una urticaria cromática respecto del color rojo. Detestan a Susana porque es roja, a Humala porque es rojo, a la Caperucita porque es roja, a Hellboy y a la capa de Superman porque son rojos (risas).

–Tú has escrito que esta derecha no quiere que exista en el Perú una izquierda democrática y pro mercado.

–Así es. Por ejemplo, en el caso de Susana Villarán no estamos hablando de una izquierdista radical, no es Sendero ni el MRTA. Pertenece a una izquierda libertaria, mucho más libertaria que algunos que se dicen liberales.

–¿Y la revocatoria? Has dicho que la motiva la sangre en el ojo de los perdedores.

–Allí hay varias cosas. Una hipótesis es que la campaña de demolición que trata de tumbarse a Susana podría ser una suerte de globo de ensayo para decirle luego a Humala: “Oye, mira lo que le hicimos a Villarán. No nos gustó, la revocamos y a ti te podemos hacer lo mismo”. Es una hipótesis un poco alocada pero podría ser.

–La otra hipótesis es que la promueven los que perdieron las elecciones.

–Claro, “estos nos ganaron, no me gusta que me hayan quitado la pelota”, y entonces es la actitud irracional, irresponsable, inmadura –que también puede ser porque estamos en el Perú– de que “a mí no me gustó que ganaras así que voy a hacer todo lo posible para que te saquen del partido”. Y, claro, me parece una concha: ¿por qué no hicieron lo mismo con Castañeda cuando apareció el escándalo de Comunicore? Porque ese sí fue un señor escándalo, en el que Castañeda estaba implicado, y si no lo estaba, sus hombres de confianza sí lo estaban. Pero nadie dijo nada porque como Castañeda inauguraba acá, metía cemento allá, era un alcalde de derecha y era amigo de Alan García, entonces con él no.

–¿Se justifica que le digan ineficiente a Villarán?

–A ver, ella ha asumido que ha cometido errores, que ha metido la pata, pero recién está en el primer año. A ella se le ha elegido por cuatro años. Que la dejen chambear un rato.

NO LLEGÓ EL APOCALIPSIS

–¿Qué actitud tiene la Derecha Bruta y Achorada hacia el gobierno de Humala?

–(Piensa). Tengo la impresión de que el empresariado la guerra no le va a hacer, al contrario, creo que ya pasaron a medias por el aro y que van a tratar de señalarle algunos derroteros al gobierno. Creo que están viendo hacia dónde va el gobierno porque, vamos, nadie sabe hacia dónde va este gobierno (risas). Ni el propio Ollanta lo sabe.

–Quizás lo sepa Nadine.

–Nadine lo sabe más que él (risas). Nadine me parece una presencia benéfica, positiva hasta el momento. Creo que es quien lo centra, lo enfoca.

–¿Y los medios de la derecha cómo lo tratan?

–Bueno, ha habido un giro de 180 grados desde la campaña hasta la fecha porque, según todos los pronósticos de los medios de la DBA, se supone que ahorita nos está gobernando Hugo Chávez. Ya deberían estar nacionalizando empresas privadas, estatizando...

–Y quitándonos a nuestros hijos.

–Y quitándonos a nuestros hijos (risas) para que se los lleve el Estado a darles cursos de instrucción premilitar, y que nos los devuelvan a los 18 años (risas). Era lo que se escuchaba. Se venía el apocalipsis.

–Y no ha llegado el apocalipsis.

–No, pues. A ver... prefiero mil veces a Ollanta Humala que a Keiko Fujimori. Estaba clarísimo que si ganaba Keiko Fujimori temas como los conflictos sociales o el indulto a Fujimori, de haber sido aprobado, habrían escindido otra vez a la sociedad peruana. Hasta ahorita, entre el cáncer y el sida que temíamos en la campaña, lo que tenemos con Humala parece una gripe ligera (risas).


Escrito por

Pedro Salinas

Escribe habitualmente los domingos en La República. En Twitter se hace llamar @chapatucombi. Y no le gustan los chanchos que vuelan.


Publicado en

La voz a ti debida

Un blog de Pedro Salinas.