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Carlín sobre el periodismo peruano.

¿Dónde está la mordaza?

Publicado: 2012-01-23

Todo enero, los medios de comunicación, así como el mismísimo IPYS, se han ocupado de transformar la iniciativa legislativa del Partido Popular Cristiano en una demoníaca amenaza a la libertad de expresión. Al respecto, el presidente Humala se pronunció recientemente observando la ley y devolviéndola al Congreso. La llaman "Ley Mordaza", y dicen que su promulgación significaría el triunfo de la inconstitucionalidad, del autoritarismo y de quién sabe qué otras maldiciones. Yo discrepo.

¿Qué dice esta polémica ley, cuyo artífice es el legislador Javier Bedoya De Vivanco? En primer lugar, propone la modificación del artículo 162° del Código Penal, el mismo que penaliza las interceptaciones telefónicas. La mencionada ley extendería el alcance punitivo a quienes difundan estas conversaciones privadas, como canales, radios y demás medios de comunicación. Pero deja extento de responsabilidad a todo difusor de interceptaciones "cuyo contenido derive en interés público", en otras palabras, aquellas interceptaciones que dejen en evidencia un flagrante delito, o cualquier acto que, al menos, requiera investigación fiscal. Esto último, esta referencia al "interés público", según tengo entendido, fue una de las enmiendas sugeridas por el Ejecutivo. Ahí está el detalle, como diría Cantinflas. ¿Quién define lo que es interés público? El expediente original lo especificaba de manera más eficaz: "(...) la difusión de comunicaciones que tenga [sic] un contenido delictivo perseguible por la acción penal pública". Esta modificación, por más ínfima que parezca, tiene una repercusión mayúscula en el sentido de la ley, haciéndola más débil al tornarla más ambigua. Yo, periodista X, puedo publicar una conversación que no revele acciones ilícitas; pero yo, periodista X, con la gran influencia que poseo en la opinión pública, puedo convertirlo en tópico "de interés público". Triunfo del morbo, pues. Triunfo de aquellos defensores de plástico de una libertad de expresión farandulera, huachafa y atorrante. Triunfo de aquellos que motejaron a la iniciativa como "Ley Mordaza" y que, después, extirpan a periodistas como Rosa María Palacios, Laura Puertas o Álvarez-Rodrich de sus respectivos medios. Triunfo, finalmente, de todos aquellos sádicos sofistas, que alternan imágenes sagrientas y chocantes de accidentes caseros con bailes de Tongo y topless de ciertas guapas modelos. ¿De qué libertad de expresión estamos hablando? ¡No! Lo que ellos defienden es la"Libertad de fetichismo", y en ese sentido, la polémica ley no hace más que ponerle límites a quienes siempre los han requerido. A propósito de esto, a releer uno de los más potentes libros de Thomas Mann ("La muerte en Venecia"), me encuentro con una cita que le viene como anillo al dedo a este tema:

"Pues no poder desear un saludable desencantamiento es desenfreno".

Desenfreno, palabra clave para entender a nuestros medios de comunicación.

Por otro lado, el mismo PPC parece no haberla tenido tan clara tampoco. ¿Han hecho esto "en venganza" por el "chuponeo" a su ex lideresa, Lourdes Flores Nano? ¿Alguno recuerda la trascendencia que tuvieron, en su momento, los célebres "potoaudios"? Lamentablemente, no. Muchos se quedaron nuevamente en la anécdota. "Lourdes Flores dijo poto", y nada más. Pues no, de haber salido esta polémica ley en esas épocas, considero que la interceptación de las conversaciones de campaña de Lourdes Flores hubieran entrado en la categoría de "exentas de responsabilidad", puesto que, más allá de constituir material de "interés público" (no sé si lo haya sido o no), dejaba en evidencia un acto ilícito por muchos ignorados en aras del morbo: la gran patraña de las encuestadoras en el Perú. ¿No es suficientemente grave que la ex lideresa se refiera a estas como simples juegos factibles de ser manipulados de Dios-sabe-qué-maneras? ¿No es preocupante que Barrón proponga una visita a un director de una famosa encuestadora para pedirle que "mueva un poco sus cifras"? Para no olvidar. Tomando otro ejemplo, ¿no fue escarnio lo que hizo la prensa con el caso Ciro, para luego terminar con el tiro por la culata al darse cuenta de que Rosario Ponce no era la asesina esquizofrénica que creían? Eso no fue expresión, eso fue, como menciona Hermann Hesse en su obra más recordada, "El lobo estepario":

"(...) El espíritu de un individuo irresponsable, que rumia y mastica las palabras de otro, pero las devuelve sin digerir".

No nos dejemos engañar, entonces, por los grandes escándalos que hacen los medios de comunicación, que no son más que grandes empresas de adoctrinamiento subliminal. Informémonos por nuestra cuenta y saquemos nuestras propias conclusiones. Estamos en un Estado de Derecho y, por más cuarto poder que el Periodismo (del bueno) constituya, sigue inscrito en un conjunto de valores llamado Constitución, y  desde pequeño nos han enseñado que el derecho de uno termina justo donde comienza el de los demás. Reflexionémoslo. Si estamos de acuerdo o no sobre una cosa, que sea por convicción propia y no por hipnosis mediática. ¡Mucha suerte!

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Links de interés:

Todos los potoaudios, gracias al Útero de Marita.

RPP se achora.

Proyecto de ley que modifica el artículo 162° del Código Penal (tomado de la web del Congreso).

La "Ley Mordaza" según "Abre los ojos".

Cuentito de Benedetti relacionado con el tema.


Escrito por

Juan Velazco

Incompetente en todas las materias del mercado. Pájaro de una sola pluma.


Publicado en

PARIA XXI

Sociedad, política y Bob Dylan