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Las políticas de drogas en su laberinto

Publicado: 2012-01-23

Dos semanas han pasado desde la aceptación de mi renuncia, todavía el Perú no cuenta con una Estrategia Nacional aprobada al más alto nivel político, aunque  el Ministro del Interior se encargó de aprobar el domingo 15 de enero, mediante la Resolución Ministerial Número 0018-2012-IN/101, el Plan Nacional de Erradicación 2012.  Mientras, la nueva gestión se pasea por medios afines para reiterar discursos y lugares comunes, sin ofrecer una alternativa holística y coherente, desde DEVIDA, para el conjunto del Estado y la sociedad.

En la interna, se encarga de botar a las personas contratadas para desembalsar el trabajo institucional (contratos CAS de no más de un mes a quienes igual se les debe indemnizar lo cual no representa ningún ahorro al presupuesto) y por supuesto, volver a colocar a personas que tuvieron poco éxito en el pasado. Simplemente, de regreso al pasado.

Bajo este contexto sombrío, y aún bajo el aura de la “gran transformación” ¿cuáles son los principales retos que debe afrontar el Gobierno peruano en materia de Drogas y Lucha contra el Narcotráfico?

i)             Organizar las Conferencias  y reuniones internacionales a las que el Perú se había comprometido durante mi gestión, y no suspender unilateralmente, como ha ocurrido con el reciente Dialogo Informal (9/11 de febrero) a la que se había comprometido con dos organismos como WOLA y TNI. Por otro lado, no permitir que se nos incluya en modelos como el del “Plan Colombia” o la “Iniciativa Mérida”, que pocos éxitos arrojan. En México, se registran más de 47,000 muertos y en Colombia, existe una gran disparidad sobre el área sometida al cultivo de coca: los norteamericanos hablan de 120,000 hás, los colombianos de 68,000 hás. ¿A quién creerle?

ii)            Darle seguimiento al cumplimiento y ejecución del Registro de Usuarios de Insumos que deben ejecutar PRODUCE con los fondos que le entregue por presupuesto la SUNAT. Según el planteamiento del Presidente y lo que fuera diseñado por nuestros propios equipos, la única posibilidad de tener alguna posibilidad de éxito, radica en ahogar al crimen organizado a través de sus provisiones (insumos), su patrimonio financiero (implementación del Plan Nacional de Lucha contra Lavado de Activos), y, su estructura (mayor y mejor inteligencia policial).

iii)          Llevar a la cooperación internacional al VRAE. Uno de los pilares fundamentales de los acuerdos realizados al interior de “Gana Perú”, de los sectores que impulsaron la victoria electoral, e incluso del propio presidente Humala, era llevar al Estado al VRAE. Para ello había que convencer a la cooperación internacional, sobre la necesidad de ganar el territorio al narcotráfico y al terrorismo: la culminación de la carretera a San Francisco ayuda, el crédito suplementario de 52 millones para la Secretaría Multisectorial del Plan VRAE también, pero mientras no lleguen recursos frescos y facilidades comerciales específicas para los productos provenientes del VRAE, no le ganaremos la batalla económica al narcotráfico.

Una última. El Estado es débil, ausente y frecuentemente contradictorio. Por ello es importante que en un tema tan difícil y con aristas internacionales, exista una entidad estatal con capacidad de observar, de otear todo el horizonte, de dar seguimiento a las instituciones y que pueda sugerir correctivos para que haya un Estado coherente.


Escrito por

Ricardo Soberón

Ricardo Soberón Garrido. Abogado peruano, especializado en el análisis del fenómeno del tráfico de drogas y las políticas de lucha contra los estupefacientes en la región andina.


Publicado en

Drogas: una política secuestrada

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