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Droga en la ONU y en el Perú más de lo mismo, ninguna transformación

Publicado: 2012-01-27

No se si de forma casual o premeditada, pero 16 kilos de cocaína llegaron a la sede de la ONU en Nueva York, como para acreditar que ninguna de las disposiciones del régimen internacional de Drogas y Lucha contra el Narcotráfico (Convenciones de 1961, 1971 y 1988), puede vencer las dinámicas flexibles de los mercados internacionales, lícitos e ilícitos.

Mientras tanto, el reporte último de Human Rights Watch, “Ni Seguridad, Ni Derechos” confirma la muerte de 47,000 personas desde el inicio de la “Iniciativa Mérida” el 2006 en México.  Por su parte, el nuevo  Presidente de Guatemala, llama a debatir en serio el tema de la legalización aunándose al llamado de la Comisión de Ex presidentes latinoamericanos del 2009. Entonces, el debate debe ser entre latinoamericanos, la expertise la ponemos nosotros, las prioridades también.

En el caso peruano, aún no tenemos Estrategia Nacional de Control de Drogas, ya ha pasado el primer mes del año, se ha perdido valioso tiempo en el ciclo de formulación, negociación y formalización de los proyectos de DEVIDA con las distintas contrapartes dentro del país.  Lo más grave, es que se ha roto con las propuestas de reforma que fueron planteadas por el Gobierno, desde julio del 2011, para poder conseguir una plataforma estable para enfrentar el crimen organizado alrededor del narcotráfico.  Se desguaza DEVIDA y su capacidad de ejercer rectoría (autoridad, visión trasversal): la gestión en el VRAE, para el Comando Conjunto (lo militar) y la Secretaría de la PCM (lo civil); toda la interdicción antidrogas en Corpac (Ministerio del Interior) sin ninguna capacidad de seguimiento y monitoreo, con el beneplácito de los cooperantes que no quieren ningún metiche. Las relaciones internacionales en drogas, vuelven a una visión diplomática en Torre Tagle, respetable, pero poco técnica en lo que se refiere al tratamiento dfe este tema. .

Cada vez queda más claro que América Latina y particularmente América del Sur se convierten en el epicentro desde el cuál, el narcotráfico representa un problema de orden global. El gobierno de EE.UU dice que sólo el 4% de la droga peruana llega a territorio norteamericano, señala al Perú como primer productor, pero no quiere derivar sus recursos al VRAE por motivos de seguridad.

Por otro lado, mientras en la última década se ha trabajado sobre la base de tareas de erradicación en uno o dos frentes del país, desde el Ministerio del Interior en Córpac, se ha impedido un uso más simultáneo y sistemático de las unidades de helicópteros que nos da la Narcotics Affairs Section de la Embajada de EE.UU en Lima (23) y que se espera puedan llegar a bandera peruana el próximo año. Actividades en cuatro lugares distintos de la Selva Alta, pueden tener resultados disuasivos y preventivos mucho mejores, así como distribuir de forma menos onerosa los daños intrínsecos causados en la economía campesina.

El nivel del retroceso en el que ha incurrido el gobierno en el manejo de este tema, va a ocasionar un vasto conjunto de “muertos y heridos”: el Perú pierde la capacidad de monitoreo, no cumpliremos las metas establecidas en la Estrategia que dejamos en la PCM, no tendremos capacidad de defendernos frente a las acusaciones de ser los primeros productores mundiales, volveremos al ninguneo con los productores y el riesgo de una mayor conflictividad social desde esas regiones que aún se disputan con los remantes del terrorismo y el narcotráfico. Toda esta ceguera y cúmulo de errores, solo tiene un responsable político: Oscar Valdéz.


Escrito por

Ricardo Soberón

Ricardo Soberón Garrido. Abogado peruano, especializado en el análisis del fenómeno del tráfico de drogas y las políticas de lucha contra los estupefacientes en la región andina.


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Drogas: una política secuestrada

Un blog de Ricardo Soberón