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Vargas Llosa y Uchuraccay

Publicado: 2012-01-27

Tomado de Diario16.- Columna de Juan Carlos Tafur.- Es curioso cómo cambia la historia. Luego de la masacre de periodistas ocurrida en Uchuraccay, el gobierno de Belaunde encargó que se formase una comisión que indagase la verdad de lo sucedido. Le encomendó la presidencia de la misma a Mario Vargas Llosa.

En resumen, dicho informe concluyó que habían sido los propios campesinos de la comunidad ayacuchana los autores del crimen al haber confundido a los periodistas con terroristas. A consecuencia de ello, le cayó una andanada de insultos por parte de la izquierda. Lo acusaron de haber ocultado que fueron militares camuflados de campesinos los que habían perpetrado el horror.

El informe final le quitó piso a quienes a toda costa querían demostrar que las Fuerzas Armadas estaban aplicando a mansalva e indiscriminadamente una política de tierra arrasada. Los hechos no importaban. Solo querían insumos para justificar sus prejuicios políticos.

Hoy, Mario Vargas Llosa es uno de los principales defensores del informe de la Comisión de la Verdad e, inclusive, presidió la constitución del Lugar de la Memoria. A diferencia de lo sucedido por el caso Uchuraccay, esta vez la trinchera que lo agravia proviene de la derecha conservadora, que considera dicho informe casi como una defensa soterrada del terrorismo y a MVLl una suerte de tonto útil de la izquierda.

Los vientos ideológicos han cambiado y los energúmenos son otros, pero lo que se mantiene incólume, en medio de la azarosa y cargada atmósfera ideológica del país, es la entereza y consecuencia moral de nuestro más preciado intelectual, quien, como tal, responde a su criterio y juicio, sin importar las modas del momento o las conveniencias o efectos que puedan causar sus opiniones.

Su apego a la verdad se mantiene incólume y eso le ha ocasionado sinfín de maltratos, que felizmente le importan poco a la hora de decir lo que efectivamente piensa.

Muchas de sus apreciaciones pueden ser discutibles. En particular, creemos que a veces su apasionamiento lo lleva a borrar matices cuando analiza la realidad política del Perú, pero lo que nadie puede menoscabar, a menos que lo aliente la mezquindad, es que su vocación moral por la verdad y por librar las batallas a pecho descubierto siguen en pie.

Por eso, creemos que el recuerdo de Uchuraccay debe considerar, en lugar preponderante, un reconocimiento a Mario Vargas Llosa. Demostró entonces, como lo hace ahora, que su palabra y conducta de vida lo convierten en una reserva moral e intelectual del país.


Escrito por

Pedro Salinas

Escribe habitualmente los domingos en La República. En Twitter se hace llamar @chapatucombi. Y no le gustan los chanchos que vuelan.


Publicado en

La voz a ti debida

Un blog de Pedro Salinas.