Marcha del agua y medidas para las transiciones

Publicado: 2012-02-13

Escribe: Alejandra Alayza (RedGE) Columna publicada en el diario LA PRIMERA

Es un verano raro, comentamos los peruanos: sol brillante en enero con los niveles más altos de radiación, lluvias intensas que despertaron a más de un limeño afectando construcciones en una ciudad que no está preparada para soportar 12 horas de lluvia.

En Ica, ciudad tristemente acostumbrada a los racionamientos de agua, las inundaciones ponen en aprietos a las familias. Las advertencias de los impactos del cambio climático no son pocas, venimos escuchando a expertos de todos lados llamar la atención sobre la necesidad de cambios urgentes. Diera la impresión que a pesar de lo advertido y de los efectos que ya sentimos los peruanos, el debate de fondo para enfrentar el cambio climático no se aborda. En el centro del problema está la necesidad de hacer ajustes en un modelo de desarrollo que obvió que los recursos naturales son limitados, y que son parte de un ecosistema frágil que debe protegerse para garantizar la vida de las próximas generaciones.

Indudable, es un verano raro: Lima es visitada por quienes – antes solo vistos desde cómoda distancia- protagonizaban las resistencias a los proyectos mineros en la lucha por el agua en diversas regiones del país. Desde hace una semana vemos movilizarse desde las lagunas de Conga en Celendín a productores agrarios, líderes sociales, que a pie van llegando a Lima en la Gran Marcha del Agua, a la que se han ido plegando en la ruta frentes y organizaciones de diversas regiones con sus agendas locales. La movilización se expresa no solamente en contra del Proyecto Minero Conga, sino que insiste en que el nuevo gobierno, como ofreció en la campaña electoral, discuta nuevos mecanismos en la relación entre las industrias extractivas y los recursos naturales. No es una agenda cajamarquina, es una agenda nacional.

Las propuestas que trae la marcha a Lima recoge la demanda de las poblaciones y autoridades que conviven con los proyectos mineros y que vienen discutiendo hace años. Constituyen requisitos básicos para garantizar estrategias sostenibles de desarrollo local. La marcha toma el ordenamiento territorial como base (recordemos que fue parte el ofrecimiento que hizo Ollanta al asumir el gobierno) para proponer reforzar la protección de las cabeceras de cuenca, considerando la posibilidad de prohibir en algunas de ellas la explotación minera. Proponen también el no uso de cianuro en la minería, debido al impacto que éste tiene en el agua que utilizan los proyectos mineros, entre otros. La agenda está puesta, los Proyectos de Ley que presentó la marcha al Congreso no pueden quedar en el archivo del adormilado parlamento nacional: son expresión legítima de una vieja demanda, y reforma necesaria para atender el viejo equilibrio pendiente entre la explotación y la conservación de los recursos naturales, agenda central de las Transiciones hacia modelos de desarrollo más sustentables.

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