vade retro, congresista

TANAKA Y LA MODERACIÓN POLÍTICA (Refutando el argumento)

Publicado: 2012-09-04

Martín Tanaka en su columna “Sobre la moderación política” (La República 2 setiembre 2012), sostiene que “… para el país en su conjunto (…) la clave del éxito político se encontraría en la moderación…”. Es decir, para ganar elecciones y gobernar hay que moderar los ánimos políticos. Para validar esta afirmación Tanaka se refiere a dos casos: el de los inicios de Susana en la alcaldía de Lima y el del viraje al centro de Ollanta Humala. Sostengo que esto no es necesariamente así; que mas bien es la contundencia de las posiciones originales lo que permitiría ganar elecciones, a pesar de que la moderación aparezca en la candidatura o en la propia gestión. Buscaré demostrarlo analizando el triunfo de Ollanta Humala.

Sostiene Tanaka que Ollanta a fines de 2010 se da cuenta de que con el discurso de la Gran Transformación no ganaría las elecciones (influencia brasilera), y que su paso de esa posición al Compromiso con el Pueblo Peruano de fines de marzo de 2011 y a la Hoja de Ruta de mayo del mismo año le permitieron consolidar el centro y hacerse del poder. Pero, sucede que Ollanta no inicia su subida sostenida con la suscripción del Compromiso con el Pueblo Peruano (29 de marzo), sino luego del 19 de febrero de 2011 (40 días antes), cuando salta de su magro 10% a casi el 20% en pocas semanas, teniendo como punto inflexión la revelación de los wikileaks en los que se evidencia que existió una suerte de conspiración contra su candidatura anterior, en la que Fernando Rospigliosi buscó involucrar a la embajada de los EEUU. Ollanta aprovechó esa relevación, se mostró tan o más agresivo y decidido que en la campaña de 2006, apareció en todos los programas dominicales y noticieros levantando sus banderas originales antimperialistas, y de ahí en adelante la tendencia fue constante y lo llevó a lograr el 31% en primera vuelta.

Ya en la segunda vuelta, el impulso inicial coloca a Ollanta casi 6 puntos porcentuales delante de Keiko en las primeras mediciones. Es ahí donde la campaña de demolición llega a niveles que ya los peruanos conocemos, las diferencias se acortan y se revierten. A tres semanas de las elecciones, las encuestas publicadas el 15 de mayo de 2011 (que  no incorporan el efecto la Hoja de Ruta), colocan a Keiko en promedio 2 puntos por delante de Ollanta Humala. Y en la mediciones del 22 de mayo, las últimas publicables, que sí incorporan los efectos de la Hoja de Ruta firmada por Ollanta el 13 de mayo, la diferencia se sigue ampliando, otorgando a Keiko una ventaja de entre 3 y 5 puntos porcentuales; por ello se pude interpretar que la Hoja de Ruta y el viraje al centro no tuvieron efecto de rebote positivo en el apoyo a Ollanta; al menos así lo evidencian las encuestas.

Al igual que en la primera vuelta, el punto de inflexión se da cuando el candidato Ollanta se torna menos moderado y ataca a su rival radicalmente en temas como la corrupción, y se visibilizan acaso los asuntos que definen la elección tocando la fibra moral del país: las esterilizaciones forzadas y los derechos humanos. La Hoja de Ruta, el viraje al centro, el nuevo equipo incluido en spots con Ollanta trabajando en gabinete, no lograron modificar la tendencia a favor de Keiko; fue la visibilización de las esterilizaciones y los temas de derechos humanos, sumados a las torpezas tipo nosotros matamos menos, las que permitieron a Ollanta voltear el desenlace. Además se produjo la agudización de las tensiones y la movilización de los colectivos sociales en la marcha del 27 de mayo contra Keiko Fujimori.

Dadas estas comprobaciones no lejanas en el tiempo, sostengo que la afirmación de Martín Tanaka sobre el viraje al centro de Humala: “estos cambios le permitieron ganar la elección”, no es definitiva ni se asienta en hechos concretos. Siguiendo la cronología planteada, los hechos narrados y las encuestas analizadas, observo que los puntos de quiebre que marcan las tendencias se relacionan más con el endurecimiento de las posiciones que con la moderación.

Añade Tanaka que este viraje al centro además le ha permitido a Ollanta “mantener el crecimiento económico  y contar con niveles de aprobación ciudadana superiores a los de sus predecesores”. Esto último es materia de otro análisis, que debiera ser menos determinista y tener en cuenta la multifacética dinámica nacional; en todo caso, pareciera apresurado colocar en un mismo saco la elección y el gobierno, teniendo en cuenta además que se han evidenciado las limitaciones de la interpretación planteada.

Queda pendiente el análisis de la otra afirmación de Martín Tanaka en el mismo artículo referida ya a la gestión: “la clave del éxito político se encontraría en la moderación y en cierta continuidad básica con las prácticas políticas de los gobierno anteriores”; por el momento adelantaría que la inmoderación y la radicalidad son una de las bases que sustentan a los gobiernos de derecha en el país y que garantizan su éxito. Parece ser que se preferiría ver sólo inmoderación y radicalidad en las izquierdas y sus propuestas. Por ejemplo, es claro que el segundo gobierno de García fue nada moderado y hasta radical en su orientación política y económica, y eso no impidió que sea calificado como exitoso por la mayoría de análisis y cifras que los sustentan.

Finalmente considero que las fuerzas que orientan la opinión pública y la mayoría de analistas han normalizado y son complacientes con la radicalidad e inmoderación del neoliberalismo y de las derechas, aceptándolas como una cuestión natural y hasta necesaria, por lo que colocan en la vereda del frente la carga de la inmoderación y la radicalidad. Volveremos sobre ello.

Alexandro Saco


Escrito por

Alexandro Saco

Corredor, activista por el derecho a la salud.


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