Hablemos de derechos humanos

Narrador y editor peruano Salvador Luis. (Foto: archivo del autor).

Entrevista a Salvador Luis

Publicado: 2012-10-30

El editor y narrador peruano Salvador Luis ha pergeñado una nueva antología titulada Malos elementos (Casatomada, 2012). En esta oportunidad, ha reunido doce relatos que giran en torno al tema de la corrupción. Así, en sus páginas encontramos relatos de autores de varias nacionalidades, como Florencia Abbate (Argentina), Carlos Rengifo (Perú), Diana Ospina (Colombia), Luis Hernán Castañeda (Perú), Juan Francisco Ferré (España), Susanne Noltenius (Perú), entre otros. Vía internet conversamos precisamente sobre este nuevo proyecto que partió de una idea del también narrador y director de la editorial Casatomada, Gabriel Rimachi Sialer.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

–¿Cómo surgió la idea de Malos elementos?

Malos elementos es básicamente un proyecto que nació de Gabriel Rimachi Sialer, director de Editorial Casatomada. Hace año y medio Gabriel me comentó acerca de este concepto que tenía, una antología sobre la mafia que llevaba por título “La letra nostra”, y me preguntó si podía seleccionarla y prologarla. Una vez que empecé a trabajar en ella me di cuenta de que si ampliábamos la idea para incluir no solo el ámbito mafioso sino también cualquier otro tipo de corrupción social, el libro sería más rico. Así que con ese pequeño añadido reformulé el concepto original y el resultado es el que tienes en tus manos. Algunas personas piensan que Gabriel puso su nombre en la portada del libro por pura vanidad, pero en realidad el germen de todo esto es suyo. Aunque mis antologías suelen partir de ideas que yo mismo organizo y diseño, esta vez Gabriel ha sido el gran “ideólogo”. Mi aporte solamente fue ayudar a parir el “monstruo”.

–¿Cómo fue el proceso de selección de los cuentos que la conforman? ¿Qué criterios seguiste?

Bueno, mis selecciones siempre se basan en tratar de “fotografiar” la literatura iberoamericana del momento. Intento mostrar autores que estén vigentes en toda nuestra región y a la vez convocar nuevos nombres. Es algo que hacía cuando dirigía la revista Los Noveles y es también el principio que utilizo en la preparación de este tipo de compilaciones. Sobre los cuentos en sí, pues algunos ya los conocía y encajaban perfectamente dentro de la temática propuesta para el conjunto, entre ellos “Muñequita”, de Eduardo Halfon, pero la mayoría de textos fueron escritos expresamente para este proyecto. En general, en Malos elementos me incliné por narradores que en su trayectoria tuvieran cierto apego al realismo, algo fundamental teniendo en cuenta la temática que hemos tratado. Claro, también inserté un par de sorpresas absurdistas, porque creo, como Kafka creía, que no solo de realismo puede vivir el ser humano.

–Cada autor ha enfocado el tema de manera particular, sin embargo, ¿se puede establecer coincidencias, puntos comunes? ¿Cuáles serían?

Creo que sí, que a pesar de la especificidad de los relatos en el fondo se puede hallar un gran hilo conductor. En el prólogo asocio los textos con el miedo y la incertidumbre que proliferan en el mundo contemporáneo. En cierto modo estamos viviendo el “fin de los tiempos”, una época convulsionada en todos los ámbitos sociales. Me parece que Malos elementos retrata eso bastante bien, desde los empresarios y los grandes políticos hasta los pedófilos y criminales callejeros. El gran punto en común de los cuentos es que vivimos en un mundo donde el Bienestar ha sido de algún modo desarticulado, y donde el temor deja de ser una simple sensación para convertirse en una especie de ideología. Eso lo ves tanto en el relato “Disparos al aire” de Diana Ospina, donde las armas de fuego marcan el orden familiar, como en la crónica literaria “En memoria de tantos”, que escribió Florencia Abbate a partir de una experiencia periodística con las pandillas de El Salvador.

–Has realizado varias antologías. ¿Cuál dirías que es el principal aporte de una antología?

La capacidad de mostrar y de compartir un instante. Una antología de cuentos, creo yo, debe ser como una buena vitrina. Es cierto que un texto puede gustar más que otro y que toda lectura es una valoración personal, pero si el conjunto se piensa de manera orgánica desde la concepción, el resultado es esa vitrina que exhibe y resalta lo que lleva dentro. A mí me ayuda muchísimo definir proyectos como Malos elementos utilizando ese tipo de mentalidad. Me ayuda a encajar las piezas del libro.

–De los autores que conforman la antología, ¿alguno ha representado un descubrimiento?

Pues creo que todos en el fondo lo son, aun para personas como yo, que han leído el libro varias veces con la lupa de un entomólogo. No sé si lo logré, pero al menos traté de que Malos elementos funcionara como una suerte de escalera, peldaños y descansos, peldaños y descansos, y de ese modo crear cierto ritmo interno que convirtiera el libro en una comunidad. Desde mi punto de vista, el “gran descubrimiento” se halla en la sensación que se obtiene al final de la lectura, cuando cada pieza encaja y el conjunto al fin se comporta como un todo. Me parece que en ese sentido todos los cuentos de la antología tienen algo que revelarnos. Pero claro, si a alguien le interesan solamente las ficciones sobre la mafia y sus desventuras, pues Patricia Suárez y Sergi Bellver aportaron algo de eso. Y creo que lo hicieron bastante bien.

Malos elementos se puede encontrar hasta el 4 de noviembre en el stand de la Editorial Casatomada, en la Feria del Libro Ricardo Palma, en Miraflores.


Escrito por

Carlos M. Sotomayor

Escritor y periodista. Ha escrito en diarios y revistas como Expreso, Correo, Dedo medio, Buen salvaje. Enseña en ISIL.


Publicado en