sin ciencia no hay futuro

Si no me cae Villarán, ¿por qué debería votar por el NO?

Publicado: 2013-02-04

Ahora sí: quisiera convencerte de votar por el NO.

En un artículo anterior sustenté por qué la campaña por el NO debería orientar sus mensajes no sólo a quienes aprueban a la actual alcaldesa de Lima, sino también, y sobre todo, a quienes son críticos a su gestión pero rechazan la revocatoria. Su objetivo era dirigirse a los convencidos: aportar a la estrategia.

En este artículo sí quiero plantear algunos argumentos para marcar NO en esta consulta electoral. Lo que viene es tan solo un mensaje que bien podría ser extraído de la virtualidad y ser leído en la calle, hablado en la esquina, aparecer de pronto en un debate en una plaza o ser transmitido por los parlantes del barrio.

Vamos al mercado.

Imaginemos que son las cuatro y treinta de la tarde. El calor ha bajado un poco, pero el bochorno persiste y hace cansada la actividad. Es domingo, hay movimiento. De pronto se prenden los parlantes internos de las galerías y se escucha esto:

Buen día, vecinos y vecinas.

Está cerca el 17 de marzo, día en que decidiremos si revocamos o no a la actual alcaldesa de Lima, Susana Villarán. Es decir, si queremos que siga o no en el cargo.

¿Ya hemos decidido?

Antes de decidir nuestro voto, conviene preguntarse primero lo siguiente: ¿por qué una revocatoria?

El derecho de revocatoria es fundamental en una democracia. Permite que el pueblo saque de su cargo a autoridades que hayan traicionado sus promesas de campaña o hayan cometido faltas graves durante su gestión, entre otras razones de relevancia.

Pero, ¿es ese el caso de Villarán? ¿Ella ha traicionado sus promesas electorales? ¿Ha incurrido en actos de corrupción?

No. Por más críticos que seamos, nadie puede decir que ella haya traicionado o sea una alcaldesa corrupta.

¿Por qué habría que revocarla, entonces? Examinemos las razones del SÍ.

El argumento más fuerte es que no es eficiente, que Lima está paralizada, que no hay cambios en curso.

Es completamente válido que no aprobemos su gestión hasta el momento y que seamos severos y exigentes con una autoridad que hemos elegido.

Pero, ¿tiene sentido revocarla por ineficiente? Si queremos que la municipalidad haga más obras y las haga bien, que enfrente los problemas más urgentes y lo haga rápido, no tiene sentido una revocatoria.

Repetimos: si queremos más eficiencia la revocatoria no tiene sentido.

No tiene sentido porque con la revocatoria la Municipalidad no hará más, ni hará nada más rápido, sino que no hará prácticamente nada hasta las siguientes elecciones.

Si queremos eficiencia, entonces, exijámosla, presionemos por que atienda nuestros problemas más urgentes y para eso tendrá dos años más.

Y si aún así no lo hace, si al final de su gestión no aprobamos su desempeño: entonces no la reelijamos, ni tampoco a su partido.

Pero la revocatoria no es el camino para lograr una gestión eficiente. La revocatoria no agiliza las obras, las paraliza.

Por otro lado, ¿esta revocatoria es producto de un clamor popular espontáneo que reclama la salida de Villarán?

No. No tiene nada de espontáneo, ni nada de popular. Desde el comienzo ha sido una campaña organizada y financiada por gente concreta.

Todos lo sabemos muy bien. Recolectar 400 mil firmas no es gratis. Tampoco son gratis los regalos que se entregaron por cada firma ni los que se siguen entregando ahora para apoyar la campaña del SÍ.

¿Usted gastaría 300 mil o 400 mil soles solo porque le cae mal la alcaldesa?

Ese es el dinero que se estima que podría estar costando la campaña por la revocatoria. ¿No cree que haya intereses detrás de esos gastos?

Pensemos. Marco Tulio Gutiérrez, el principal impulsor del proceso, ¿quién es?

Él ha sido consultor y asesor legal del ex alcalde Luis Castañeda en cuatro oportunidades, y llegó a ganar en el 2008 40 mil soles, él solo, por esa labor. Trabajó y trabaja para Castañeda.

Además, audios, fotos y declaraciones vinculan a Marco Tulio con José Luna, encargado del dinero de la campaña y congresista del partido de Castañeda, y con Boris Alegría, representante legal de los revocadores cuando se presentaron las firmas, también miembro del partido Solidaridad Nacional.

Quizá Castañeda fue un alcalde que hizo buenas o malas cosas, pero no pueden negar ni él ni su partido que él está impulsando esta revocatoria. ¿Alguien cree realmente que Castañeada no tiene nada que ver con esto?

¿Por qué no esperan y postulan en el 2014?, ¿no será que no quieren que se averigüe más sobre el millonario robo en el caso Comunicore?

Y también, ¿por qué no pueden declarar de dónde viene el dinero de la campaña sin recurrir a la mentira?

Y es que, por favor, todos sabemos muy bien, por denuncias periodísticas, que varios de los financistas declarados por la campaña del SÍ son falsos, son financistas bamba.

Solidaridad Nacional ha logrado dos milagros: que financie gente sin dinero y que firmen personas sin manos. Como se ve, no sólo hay mentira, sino ofensa, falta de respeto.

¿De dónde salió, pues, el dinero?, ¿será del fraude de Comunicore? Para pensar, ¿no es verdad?

Y hay más.

Aparte de Solidaridad Nacional han hecho público su apoyo dos partidos políticos más: el APRA y el Fujimorismo.

Desde el momento en que Hugo Sivina, vinculado directamente a Vladimiro Montesinos, estando de presidente del Jurado Nacional de Elecciones, aprobó fuera de fecha –ojo, fuera fecha- las firmas de los revocadores, ya podíamos imaginar que el fujimorismo apoyaba.

Luego salieron algunos congresistas suyos, algunos alcaldes suyos, algunos comités distritales suyos a apoyar el SÍ, y ahora es público y sabemos muy bien que lo apoyan.

Y está el APRA. El llamado partido del pueblo que ha gobernado con los ricos y en contra de los más pobres, que se ha burlado de nuestro país tantas veces, llenándonos de promesas en campaña y gobernando para sus propios intereses, que, sin duda, es uno de los partidos más corruptos que hay, ahora está con el SÍ.

Entonces, Solidaridad Nacional, el fujimorismo y el APRA, los partidos más corruptos de la política nacional, están juntos, abrazados, trabajando a una sola voz, unidos como hermanos.

Y esos partidos, los que tienen más hechos de corrupción en su haber, los que se aprovechan de la carencia, la falta de empleo y los sueldos bajos para comprar apoyo y votos con regalos, los que siempre se han burlado de nuestros derechos y nos han hecho creer en la frase “que robe, pero que haga” porque así pueden robar más y más, ellos, ahora se la quieren dar de voceros del pueblo, de héroes sacrificados por Lima.

Un momento. Si queremos que Lima cambie, que se solucionen nuestro problemas más urgentes,  que  nuestro Estado nos respete y nos defienda, ¿vamos a apoyarlos a ellos?, ¿ellos significan el cambio?

¿Tiene sentido pedir cambios en Lima y apoyar a los peores y más corruptos partidos que quieren acostumbrarnos a lo de siempre?, ¿cambios para volver a lo de siempre?

Con todo derecho podemos ser críticos a Villarán y nadie tiene que acusarnos de nada por serlo, pero sepamos a quiénes favorecemos votando por el SÍ.

En suma, si queremos eficiencia, la revocatoria no es la solución. Y si queremos cambios en nuestra ciudad, la revocatoria sí ayuda, pero ayuda a los que quieren que todo siga igual, a los que quieren seguir robando y aprovechándose de nuestros problemas, a los de siempre. Esta revocatoria no le ayuda a Lima en nada.

Votar por el SÍ no significa cambio, sino más de los mismos malos políticos que ya conocemos. ¿Eso queremos?

Este 17 de marzo votemos por el NO, y que sea decirles NO a los corruptos de siempre.


Escrito por

omarcavero

Licenciado en Sociología y Magíster en Economía. Docente en la PUCP. Militante del Movimiento Socialista Emancipación.


Publicado en

Lo estamos pasando muy bien.

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