analiza el primer año de PPK

30 años de arte contemporáneo en la Sala Miró Quesada

Nicolás Tarnawiecki nos habla de la muestra antológica por los treinta años de la Sala Luis Miró Quesada Garland de la Municipalidad de Miraflores, un espacio icónico para el arte contemporáneo en nuestro país.

Publicado: 2014-07-20

La Sala Luis Miró Quesada Garland cumple treinta años contribuyendo a la difusión del arte contemporáneo en el Perú. Para celebrarlo se ha organizado una muestra antológica que reúne a veinticuatro artistas cuyo paso por la galería tuvo especial impacto dentro de la escena del arte en nuestro país. La muestra puede verse hasta el 17 de agosto, y entre los artistas participantes se encuentran Sandra Gamarra, Gilda Mantilla, Eduardo Tokeshi, Susana Torres, Mariela Agois, Miguel Aguirre y Roberto Huarcaya. 

Conversamos con Nicolás Tarnawiecki, encargado de la curaduría junto a Lucía Pardo, sobre este singular y significativo evento. 


¿Como han estructurado la muestra? Me imagino que cubrir treinta años es prácticamente imposible, o por lo menos muy difícil.

No solo ambicioso, sino realmente imposible. La investigación la hicimos Lucía Pardo y yo. De arranque nos dimos cuenta que era una tarea imposible, titánica y ambiciosa. Porque no había habido una muestra previa. No es que se hizo una muestra antológica por los primeros diez años o veinte. Esta es la primera y después de treinta años, que es un dominio de tiempo muy complicado de digerir. Nos dimos cuenta que era imposible cubrir todo, ni teníamos la intención de cubrirla en sentido cronológico. En un momento se nos ocurrió, como teníamos treinta, hacer una por año. Tratar de respetar todos los años, pero nos dimos cuenta que había problemas de logística y presupuesto. Obra que esta afuera o todas las obras de carácter internacional, que desde el comienzo era imposible conseguir por el tiempo. Debimos tener en teoría al menos seis meses más para preparar esta muestra. Pero cuando nos la pidieron para julio, adaptamos el formato de la exposición para hacerlo viable a esa fecha. Una pauta metodológica fue pensar que la sala ha albergado proyectos de carácter moderno, arte moderno hecho por contemporáneos y artistas que trataban de romper el formato de lo contemporáneo. Arriesgar con cosas que para la escena local eran novedosas como la instalación. No tan típicas en el medio en los ochenta y noventa. Si han habido un promedio de trescientas muestras en treinta años, incluir veinticuatro artistas suponía incluir menos del diez por ciento de las muestras totales, por lo que debiera haber una segunda antología el próximo año de todas maneras. Porque lo que ha pasado es que en esta selección ha quedado excluido un grandísimo numero de artistas con enorme trayectoria, con mucho más trayectoria que algunos de los que hemos incluido. Le he dado prioridad en esta selección a muestras que tuvieron un impacto real en la coyuntura artísitca en su momento de exhibición. Por ejemplo, no incluimos nada de Szyszlo porque sus exhibiciones en la Miró Quesada no significaron nada para el artista en un sentido especial. Ya era el artista que es. Szyszlo no se gesto aquí, no se cristalizo aquí. Esas muestras son más que nada para seguir mostrando obra reciente de un artista consagrado, por lo mismo creo que en una primera antología podría estar excluido. Con la advertencia explícita de que es una primera antología y debiera haber una segunda de más envergadura, en más locales. Y que incluya además registro histórico. En este caso hemos priorizado los ochenta, noventa y la década del dos mil. La obra más reciente es del 2012. Porque asumimos que los últimos años acaban de verse, no es necesario incluirlos. La vertiente curatorial se derivó en tres lineas: tratar de traer a la sala obra que en su momento impactó mucho, la segunda era obra que supuso un quiebre ya sea curatorial o un quiebre en las exposiciones a nivel local (como Puntos cardinales de 2001 que fue muy importante) y la tercera era el intento de mostrar obra de algunos artistas que en su momento de exhibición dieron mucho nombre, pero en los años siguientes han dejado de hacer arte o han dejado de tener tanta importancia para la crítica y la prensa. Esa es un poco la idea de la antología. Con una intención claramente celebratoria.

bandera de eduardo tokeshi

Una de las cosas importantes de la sala es que ha estado casi siempre dedicada al arte contemporáneo. Eso es especial en Lima. Es algo que no suele suceder, salvo galerías privadas la mayoría de salas no se dedican al arte contemporáneo. Menos aún al que no es comercial. ¿Cuáles son los hitos o muestras representativas relacionadas a ese aspecto de la sala? Recuerdo además muestras que tienen una cierta importancia para el medio y que no son necesariamente una exhibición convencional como las que organizó en su momento Jorge Villacorta.

Sí. Nuestra intención era, por ejemplo, incluir a los cuatro artistas de Puntos cardinales: Fernando Bryce, Sandra Gamarra, Iván Esquivel y Gilda Mantilla. Pero Esquivel fue imposible pues parece que esta desconectado del mundo artístico. La obra de Bryce que queríamos incluir no la pudimos conseguir por un tema de seguros y colecciones privadas. Había obra de la época pero no nos pareció valido incluir algo que no se haya exhibido aquí. Fernando Bryce es el gran ausente de ese cuarteto. Esquivel no estuvo interesado en participar. Obra importante en esta muestra es la bandera de Tokeshi de la primera muestra del 87. Porque ademas le pedimos a Gustavo Buntix que de la colección de obra de Micromuseo, que ha sido exhibida en la Miró Quesada, eligiera la que para él representaba a la sala, a los treinta años y la colección Micromuseo. Esa es la única razón por la que Tokeshi va a tener dos obras en esta muestra. Esta obra es una sugerencia de Buntinx, hay además un paracaídas de Tokeshi. Esa obra fue polémica por que en ese año se empieza a ver cuestiones de violencia política en Lima y de hecho no fue censurada, pero sí cuestionada. Porque ¿Como en un momento de agitación política, civil y de malestar social, se ve una bandera claramente dañada? La obra ponía en cuestión el tema del nacionalismo, el vínculo con las fuerzas armadas. Esa obra es importante porque tiene una historia en sí misma.

"Camilo", de lorry salcedo

Volviendo a la pregunta anterior, recuerdo haber visto cosas en la sala que eran más como experiencias o más conceptuales, que muestras propiamente dichas.
En los noventa especialmente, se empieza a sentir lo que en otros espacios ha pasado antes. En el caso de esta sala se empieza a sentir la presencia del curador y no por la presencia de Luis Lama precisamente. Se empieza a apostar justamente por cuestiones de carácter conceptual, que exigían más del espectador. Nada que evidenciara donde estaba la obra o porque era eso una posibilidad artística. Durante mucho tiempo el espectador estaba abierto a recibir pintura y escultura en formatos tradicionales. No variaban más que las medidas de la obra. Recién en los noventa empiezan a aparecer experiencias artísticas en un sentido más amplio. Justamente por no ser un espacio comercial se puede arriesgar a plantear experiencias artísticas. Jorge Villacorta, por ejemplo, invento la serie Terreno de Experiencia, donde la curaduría jugó un papel importantísimo. Por más que la obra finalmente es de los artistas, el manejo que tuvo Jorge Villacorta cuando estuvo a cargo de la sala es conocido como un momento muy importante. No por ello estoy tratando de decir algo negativo sobre Lama, sino que jugo un rol propio de su momento. Igual Lama siempre aposto por el arte contemporáneo. Si hay experiencias particulares en términos de exhibición que al menos para mi generación están más asociadas a los noventa y el trabajo de Jorge Villacorta. Después obviamente esta el trabajo de Rodrigo Quijano con Miguel López y Sharon Lerner, cuando el estuvo a cargo. Definitivamente en esta muestra hemos incluido menos obras de carácter experimental, tal vez el paracaídas de Tokeshi es lo más experimental. Porque las instalaciones de esa naturaleza se comían automáticamente mucho espacio, son piezas que requieren mucho aire, mucho espacio para ser apreciadas. Por más que es una sala enorme, cuando empiezas a hacer una antología, te das cuenta que no es tan grande y no queríamos que parezca una feria de arte. Queríamos conservar el típico recorrido que ha tenido la sala. Me pareció bien apostar por veinticuatro obras y que tenga cada una un momento de pausa. Y si alguien quiere reparar en los rótulos, pueda hacerlo también.
¿Cómo ves tú la evolución o los giros de curaduría que ha tenido la sala, la pertinencia de las obras seleccionadas? Por que también ha incluido muestras internacionales importantes, de cosas que no se veían en otro lugar en ese momento.

En los últimos años ha habido presencia internacional, pero en menor medida que a fines de los noventa y comienzos de la década del dos mil. Creo que se debe a que la escena ha crecido mucho y hay mucha obra peruana que es válido exhibir en este espacio, en esta lógica de ser un espacio público no comercial. Cuando entramos Lucía y yo a tratar de seguir la agenda para este año y parte del siguiente, la llenamos muy rápido con obra de artistas peruanos. Por que muchos además estaban entrando en la década de los cuarenta y tienen obra más madura como Alice Wagner o Piero Quijano, que presenta una antología en setiembre. O el caso de Patricia Villanueva que vuelve en agosto a la Miró Quesada después de mucho tiempo. Hay muchos artistas que están bordeando los cuarenta y cincuenta y es un gusto incluirlos en esta propuesta. Del lado de lo internacional, siento que ha perdido un poco ese impacto que tuvo en años previos. Porque hubo mucho financiamiento extranjero o privado, que en el ultimo año y medio no hemos podido conseguir. Teníamos la intención de traer un grupo de artistas de grafiti de Nueva York y San Francisco, pero esta por verse. De hecho uno de los rumoreados era Shepard Fairey. Tenemos un contacto allá y esta muy interesado en venir, ademas ofreció encargarse el mismo de traer su obra. Eso es algo que nos gustaría reproducir en el año que viene, para seguir alimentando lo contemporáneo desde la mirada extranjera.

"living room" de sandra gamarra

Y dentro de la trayectoria de la galería, ¿Cómo has visto tu la relación con el público? Porque eso es algo bien especial de esta sala, por su ubicación privilegiada. Es un lugar de mucho tránsito, de paso obligado.
Yo comentaría dos cosas al respecto. Del lado de los artistas hay un interés por presentar cierto tipo de obra, por el tipo de recorrido del publico entre no especializado y especializado. Eso atrae mucho a los artistas, especialmente gente que tiene obra más ligada a lo comercial, se permite acá exhibir cosas no comerciales o híbridas. Del lado del público los comentarios son muy diversos. Creo que ese es un aspecto importantísimo porque es el tipo de sala que alberga en el peor escenario cinco mil personas al mes. Hemos llegado a tener hasta 12 mil visitantes en un mes, un número fuera de serie.
¿Cuales son tus favoritos o tus recuerdos más importantes sobre exhibiciones de la sala?

En mi caso particular, porque fue ese tipo de cosas que te generan gusto inmediato y sorpresa inmediata, la obra Lunes de Miguel Aguirre. Para mí significo descubrir esta técnica en la pintura asemejando la fotografía, algo que para mí fue una cosa de un encanto inmediato. También la muestra de Roberto Huarcaya, La nave del olvido, fue muy sobrecogedora. Recuerdo especialmente la música que venia con el libro de la muestra, me afectó mucho. Hemos logrado traer una copia de la época ademas, algo que me ha gustado mucho. Una especie de fetiche de traer la misma que se exhibió aquí, por que además con el tiempo tiene cierto daño que me gusta que se vea. Eso refleja que esta fue la obra que se mostró en su momento. Otro es el paracaídas de Tokeshi. Recuerdo un comentario de Gabriel Alayza que me dijo que cuando el vio esa pieza, pensó con sorpresa "Cosas así se pueden exhibir en Lima". Porque queríamos además incluir al menos dos instalaciones que estuvieron aquí, cosa que no fue fácil. Muchas solo existieron para esas muestras.

"lunes", de miguel aguirre

Finalmente, ¿De que modo crees que ha contribuido la galería al arte contemporáneo en nuestro país?

Creo que las muestras en la sala contribuyen principalmente por que es un espacio de mucho reconocimiento a nivel critico y prensa, es un espacio muy observado. Eso exige que las muestras tengan un nivel de calidad alto. Del lado del público es también un poco lo mismo, un espacio que exige. Tiene un público diverso, pero los que exponen aquí saben que su obra sera vista por muchos, entonces supone cuidar mucho la pertinencia de lo que se exhibe. Aquí a diferencia de en espacios más comerciales, cada exhibición es una celebración. El artista esta especialmente contento. Exponer aquí para algunos, aunque yo no lo veo así, significa un reconocimiento.

foto: ana cabrera


Muestra Antológica de Aniversario 
Sala Luis Miró Quesada Garland 
Av José Larco 450, Miraflores 
Hasta el 17 de agosto 
Lunes a viernes de 11:00 am a 10:00 pm


Escrito por

Andrés Hare

andres.hare@lamula.pe


Publicado en

Redacción mulera

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